15-M. Abstencionistas y desobedientes

El próximo 22 de mayo son elecciones municipales, y en algunas partes, también se eligen los parlamentos y gobiernos de las Comunidades Autónomas correspondientes. Como anarquistas siempre hemos estado en contra del Parlamentarismo. Estamos en contra porque nos parece insuficiente, nos parece tramposo y que representa los intereses de las clases dominantes. Para nosotrxs la Democracia es otra cosa. No queremos que nadie decida por nosotrxs, queremos tomar las decisiones que nos atañen nosotrxs mismxs, sin intermediarixs, sin esperar al "momento adecuado". Tomamos las decisiones aquí y ahora.

No confiamos en que ningún político, por muy buenas intenciones que tenga, gestione nuestros impuestos y nuestros votos de una forma adecuada. ¿Y cuál es la forma correcta de gobernar? ¿Bombardear países porque lo diga Estados Unidos o la OTAN? ¿Recortar gastos sociales porque lo dice la Unión Europea y el FMI? ¿Darle la espalda al Sahara porque la ONU no hace nada? No creemos que ningún gobierno resuelva estas cosas, y muchas otras, porque éstas solamente las puede resolver un pueblo organizado y concienciado, que no deje que sus asuntos los resuelvan los políticos. Un pueblo que tome su vida en sus propias manos y no se deje manipular por nadie. Que le dé la espalda al Estado como sistema de organización social.

Por esto mismo, ya que nadie nos arreglará nada, no votaremos. Pero no votaremos porque tenemos una alternativa: la sociedad libertaria. Y ésta pasa porque seamos responsables de nuestras acciones. Pasa porque nos organicemos, porque pasemos a la acción. Como dice la canción: "nuestros sueños no caben en sus urnas".

Estos días hay numerosos actos, concentraciones, pegadas, jornadas... de colectivos y organizaciones libertarias de todas partes del estado llamando a la abstención, a la acción directa y a recuperar la capacidad que todas y todos tenemos de gobernar nuestro presente para cambiar nuestro futuro. Los anarquistas, en el momento en el que somos capaces de autoorganizarnos, autogestionarnos y actuar sin intermediarios, nos estamos absteniendo todos los días del año, no sólo cuando el poder llama a las urnas.

Los movimientos ciudadanos que han salido a la calle estos días, a pesar de su pluralidad, parecen tener como objetivo principal reforzar la democracia parlamentaria. No creemos que de este sistema actual se pueda rescatar nada. No es deseable que la clase política sobreviva, sea ésta de izquierdas o de derechas. No queremos que los políticos cambien, queremos que se vayan, que se vayan todos.

Aún con ello, saludamos todas estas iniciativas que se estan dando en distintas ciudades de carácter asambleario y horizontal, en varios casos apoyadas por el movimiento libertario local, denunciando la actual situación socio-económica. Esperamos que se profundice en el debate, para llevar más lejos este movimiento incipiente pero que podría tener alguna posibilidad de concienciar a una parte de la sociedad, cosa que nunca hay que desdeñar.

En este sentido, exigimos la libertad sin cargos de los detenidxs el 15 M en Madrid. Rechazamos la violencia del Estado en todas sus formas. Y animamos a la población a resistir y a no dejarse ganar por el miedo. Ésto es lo único que les mantiene en el poder. Es el miedo lo que les hace fuertes. El día que lo perdamos, estarán perdidos.

El 22 de Mayo: abstención activa. El 23, a la calle de una vez por todas! Y hasta entonces a tomar las plazas. A por ellos!

alasbarricadas.org

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¡QUE SE VAYAN TODOS!


Somos muchos los que en estos días hemos confluido en las calles en las protestas. Todos nos hemos identificado en el rechazo a los partidos políticos, en el rechazo a los sindicatos, a los empresarios... Ante todo nos hemos dado cuenta de que hemos llegado al límite. Que estamos hartos de ser los parias de este mundo. Que no soportamos más que unos pocos se llenen los bolsillos y vivan como reyes, mientras que a otros nos aprieten las tuercas más allá de todo límite con tal de mantener la salud de la sacrosanta economía. Que sabemos que para cambiar esto tenemos que luchar nosotros mismos, al margen de partidos, sindicatos y demás representantes que quieren endosarnos.

Por encima de todo, esta realidad está expresando una cuestión fundamental que afecta en todo el mundo: la contraposición de necesidades e intereses entre la economía y la humanidad. Esto lo han entendido perfectamente nuestros hermanos rebeldes en el Norte de África, esto lo entendemos hoy aquí cuando la situación ya es insostenible para todos nosotros y salimos a luchar. Hemos aguantado lo inaguantable, hemos sufrido un empeoramiento en las condiciones de vida que no se producían desde hace décadas. Pero finalmente hemos dicho basta, y aquí estamos, expresando nuestro rechazo a todo este sistema infernal que transforma nuestra vida en mercancia.

Queremos, por cierto, expresar nuestro rechazo tajante a la etiqueta de ciudadano. Bajo esa etiqueta se aglutina a todo bicho viviente, desde el político al parado, desde el dirigente sindical al estudiante, desde el empresario más forrado hasta el obrero más miserable; se mezclan condiciones de vida totalmente antagónicas. Para nosotros no se trata de una lucha de ciudadanos. Es una lucha de clases entre explotados y explotadores, entre proletarios y burgueses como dicen algunos. Parados, trabajadores, estudiantes, jubilados, inmigrantes... formamos una clases social sobre la que recaen, en mayor o menos medida, todos los sacrificios. Políticos, banqueros, patronos... forman la otra clase de la sociedad, la que se beneficia, también en mayor o menor medida, de nuestras penurias. El que no quiera ver la realidad de esta sociedad de clases vive en el mundo de las maravillas.

Llegados hasta aquí, protestando en las plazas de numerosos ayuntamientos del país, es hora de reflexionar, es hora de concretar nuestras posiciones, de orientar bien nuestra práctica. La heterogeneidad es grande, sin duda. Hemos confluido compañeros que llevamos muchos años luchando contra este sistema, otros que hemos salido por primera vez a las calles, unos que tienen claro ir “a por el todo” (“lo queremos todo y ahora” rezaba una pancarta en la puerta del sol), otros hablan de reformar diversos aspectos, otros se encuentran desorientados, otros solo quieren manifestar su hartazgo.... Y también hay quien, esto hay que tenerlo bien presente, trata de pescar en rio revuelto, quien busca canalizar este descontento para neutralizar su fuerza aprovechando las indecisiones y debilidades que portamos.

Desde luego algo que hemos discutido entre diversos compañeros en las calles es que nuestra fuerza está en el rechazo, en el movimiento de negación de lo que nos impide vivir. Es lo que ha forjado nuestra unidad en las calles. Pensamos que hay que avanzar por ahí, profundizar y concretar mejor nuestro rechazo. Por eso, porque la fuerza la tenemos en esa negación, tenemos claro que no solucionaremos nuestros problemas exigiendo mejorar la democracia, tal y como en algunas consignas se ha escrito, ni siquiera reivindicando la mejor democracia que nos imaginemos. Nuestra fuerza está en el rechazo que estamos manifestando a la democracia real, la democracia “de carne y hueso” que sufrimos día a día y que no es otra cosa que la dictadura del dinero. No hay otra democracia. Es una trampa reivindicar esa democracia ideal y maravillosa que nos han contado desde pequeñitos.

De la misma manera no se trata de mejorar este aspecto o este otro, pues lo fundamental seguirá en pie: la dictadura de la economía. Se trata de transformar totalmente el mundo, de cambiarlo de arriba abajo. El capitalismo no se reforma, se destruye. No hay caminos intermedios. Hay que ir al fondo, hay que ir a la abolición del capitalismo.

Hemos ocupado la calle a unos días de la fiesta parlamentaria, esa fiesta donde se elige quién será la jeta que ejecutará las directrices del mercado. Bien, es un primer paso. Pero no podemos quedarnos ahí. Se trata de dar continuidad al movimiento, de crear y consolidar estructuras y organizaciones para la pelea, para la discusión entre compañeros, para afrontar la represión que ya nos ha golpeado en Madrid y en Granada. Hay que ser conscientes que sin la transformación social, sin revolución social, todo seguirá igual.

Llamamos a seguir mostrando todo nuestro rechazo al espectáculo del circo electoral en todas las formas que podamos. Llamamos a levantar en todos lados la consigna “¡Que se vayan todos!”. Pero llamamos tambien a que la lucha continue tras las elecciones del Domingo 22. A que vayamos mucho más allá de estos días. No podemos dejar morir los lazos que estamos construyendo.

Llamamos a la formación de estructuras para luchar, llamamos a que entremos en contacto, a que coordinemos el combate, a luchar en las asambleas que se están creando haciendo de ellas organos para la pelea, para la conspiración, para la discusión de la lucha, no para mítines ciudadanos. Llamamos a organizarnos en todo el país para luchar contra la tiranía de la mercancía.




A LA CALLE, ¡A LUCHAR!

LA DEMOCRACIA ES LA DICTADURA DEL CAPITAL

EL CAPITALISMO NO SE REFORMA, ¡SE DESTRUYE!

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