Vos deixem un enllaç a l'entrevista de Radioaktiva amb Josep Maria Roselló, autor d'un llibre d'història sobre el naturisme a Alcoi.
Conversem amb Josep Maria Roselló arrel de la recent edició del seu darrer llibre "Introducció a l'estudi d el naturisme històric alcoià. 1900-1939", editat per la "Societat Naturista Vegetariana d'Alcoi". Més enllà de les pràctiques nudistes veurem com el naturisme constitueix tot un cos de pràctiques i idees.
http://www.ivoox.com/naturisme-historic-alcoia-audios-mp3_rf_1868249_1.html
Leer más...
- Jornadas Vegan-Queer (Valencia)
- ¿Quieres saber si tienes tu teléfono móvil intervenido?
- L'INFOPUNT ES TANCA
- Calendari d'activitats a València
- [Actualitzat + text de presentació] Jornades sobre Terrorisme d'estat, repressió i control social
- Problemes tècnics
- [CSO El Nido] Fiesta Flamenca
- Policía infiltrado en Sevilla
- [València] Vaga estudiants y properes accions
- Un hombre se dispara en el tórax cuando la comisión judicial iba a desahuciarlo
-
►
2012
(346)
- ► septiembre (15)
-
►
2011
(477)
- ► septiembre (30)
-
►
2010
(818)
- ► septiembre (22)
-
►
2009
(417)
- ► septiembre (24)
-
►
2008
(33)
- ► septiembre (5)
Seccions
VALÈNCIA I RODALIES
Últimes notícies
Etiquetes
4F
(3)
Al Margen
(50)
Alcoi
(26)
Alicante
(56)
Ateneo Cabanyal
(14)
CIES
(9)
CSA El Montó
(16)
CSA La Quimera
(6)
CSO El Nido
(79)
CSO La Closka
(5)
El Blocao [Distri]
(15)
El blocao [Periódico]
(3)
Envío de noticias
(3)
Estudiants Llibertaris
(19)
La Fusteria
(3)
La Metxa
(4)
Pinteño
(13)
Proyecto Mayhem
(47)
Radio Malva
(18)
Revueltas/Rebeliones/Revoluciones
(39)
Samaruc
(14)
Tokata
(5)
abusos policiales
(57)
accion directe
(7)
accion/es
(72)
actividades
(186)
actividades valencia
(207)
amadeu
(51)
anarquismo
(22)
antifascismo
(64)
antimilitarismo
(6)
antipatriarcado
(8)
barcelona
(60)
cabanyal
(88)
campañas
(7)
carcaixent
(1)
castellón
(22)
centros de menores
(26)
chile
(13)
comunicados
(24)
concierto
(45)
control social
(6)
crisis
(15)
cárceles
(83)
desalojos
(14)
desarrollismo
(47)
distribuidoras
(19)
documentales
(13)
educación
(26)
entrevistas
(18)
escuelas libres
(3)
especial
(1)
especulacion
(8)
euskal herria
(42)
feminismo
(19)
francia
(14)
grecia
(66)
guerras
(3)
género
(5)
historia
(18)
humor
(22)
iglesia
(1)
imágenes
(3)
infopunt
(28)
inmigración
(31)
internacional
(168)
italia
(45)
jornadas
(29)
juicios
(16)
l'Escletxa
(4)
laboral
(71)
liberación animal
(9)
luchas obreras
(43)
madrid
(16)
manifestacion
(61)
mapuche
(6)
migrantes
(41)
mislata
(23)
musica
(11)
música
(8)
noticias
(22)
nuclear
(2)
okupación
(40)
opinión
(24)
periódico
(6)
presos
(61)
presos/as
(145)
publicaciones
(36)
racismo
(10)
radios libres
(12)
represión
(257)
salud
(3)
segorbe
(7)
sexualidad
(6)
solidaridad
(52)
tav
(5)
textos
(106)
torturas
(30)
trabajo
(23)
urbanismo
(5)
vale
(2)
valencia
(243)
videos
(21)
Archivo
Mostrando entradas con la etiqueta historia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta historia. Mostrar todas las entradas
Concha Liaño, fundadora de Mujeres Libres, viene a Valencia
Durante estos días nos visita Concha Liaño, fundadora en 1936 de la organización Mujeres Libres. A sus 94 años ha cogido un avión desde Venezuela, donde vive exiliada. Os invitamos a un par de actos en homenaje a ella y a Pilar Molina quien trabajó durante muchos años en la recuperación de la memoria de Mujeres Libres
Tendrán lugar:
Lunes 13 de junio a las 20h. En el Aula Magna de la Universitat de la Nau, Valencia. Se pasará un documental y podremos hablar con Concha.
Jueves 16 de junio a las 18h. en la Iniciativa Dahlia (Cami vell de xirivella nº23-Mislata). Pase de documental, charla con Concha y cena de germanor
"Hace años coincidieron Concha Liaño y Pilar Molina con motivo de la recuperación de la memoria de Mujeres Libres, tarea en la que se había comprometido Pilar. De ese encuentro surgió la promesa de una nueva y larga entrevista. Pilar decidió dejarnos antes de haberla cumplido y, ahora, Concha ha sido entrevistada por Manolo Sanmartín para que su testimonio no se pierda.
El lunes, 13 de junio, en el edificio histórico de la Universitat de València, a las 20 horas, se proyectará la entrevista, se recordará el papel transgresor como mujeres y anarquistas de Mujeres Libres y se rendirá homenaje a la tarea desinteresada e imprescindible de Pilar Molina contando con la presencia de Concha Liaño."
Leer más...
Tendrán lugar:
Lunes 13 de junio a las 20h. En el Aula Magna de la Universitat de la Nau, Valencia. Se pasará un documental y podremos hablar con Concha.
Jueves 16 de junio a las 18h. en la Iniciativa Dahlia (Cami vell de xirivella nº23-Mislata). Pase de documental, charla con Concha y cena de germanor
"Hace años coincidieron Concha Liaño y Pilar Molina con motivo de la recuperación de la memoria de Mujeres Libres, tarea en la que se había comprometido Pilar. De ese encuentro surgió la promesa de una nueva y larga entrevista. Pilar decidió dejarnos antes de haberla cumplido y, ahora, Concha ha sido entrevistada por Manolo Sanmartín para que su testimonio no se pierda.
El lunes, 13 de junio, en el edificio histórico de la Universitat de València, a las 20 horas, se proyectará la entrevista, se recordará el papel transgresor como mujeres y anarquistas de Mujeres Libres y se rendirá homenaje a la tarea desinteresada e imprescindible de Pilar Molina contando con la presencia de Concha Liaño."
Leer más...
[Texto] A 60 años de la Guerra de Corea
Presentamos aquí un interesante ensayo acerca de la guerra de Corea, esta cumple 60 años en este 2010. Vemos un claro ejemplo de como los estados funcionan con una lógica contraria a la dignidad y libertad humanas, superponiendo sus propios intereses de extensión de territorios y control político económico a los intereses de la población. Las personas, lejos de buscar una forma organizativa de la sociedad que hiciese impensable este tipo de sangrientos conflictos, se dejan llevar por un nacionalismo estatista que los lleva a cometer actos tales como el asesinato y la violación.
"En el campo político, sacrificarse por la conservación o el advenimiento de un gobierno siempre ha significado destriparse y degollarse. Mostradme un lugar donde el hombre se asesina en masa abiertamente, os haré ver un gobierno a la cabeza de la carnicería." Anselme Bellegarrigue
Buena lectura!
La Guerra de Corea de 1950-1953 ha sido llamada la “Guerra Olvidada” o la “Guerra Desconocida”. En la sección de Historia Militar de la librería Barnes & Noble en mi barrio, se encuentran varios libros sobre la Segunda Guerra Mundial y la Guerra de Vietnam; incluso, se encuentran libros sobre las guerras de Irak y de Afganistán, pero es imposible encontrar nada sobre Corea. Esto no es raro.
Sin embargo, esta guerra fue un punto de inflexión en la historia universal después de la Segunda Guerra Mundial. Consolidó el patrón de guerras “periféricas” de la Guerra Fría, con las cuales se evitaba una Tercera Guerra Mundial. Sirvió de excusa para la carrera armamentista norteamericana, la cual, entre otros efectos, fue una de las causas del boom económico posterior a la Guerra. Para lo coreanos, esta guerra cristalizó la dolorosa división de su nación ancestral.
La Guerra de Corea, solamente puede ser entendida como la confluencia de una serie de diferentes presiones. Por una parte, estaba el conflicto inter-imperialista entre los EEUU y la URSS. Los EEUU emergieron de la Segunda Guerra Mundial como la potencia dominante a nivel mundial en términos militares, políticos y económicos. La Rusia de Stalin, era mucho más débil que los EEUU (lo que llevó a la izquierda a hacerse ilusiones sobre su carácter más pacífico). Pero ambas potencias controlaban a otros países y ambos poseían bombas nucleares, las cuales se convirtieron en una amenaza para la existencia de la humanidad.
Pero este no era el único conflicto. Tambien había la lucha de clases de los obreros y campesinos coreanos en contra de la clase terrateniente y capitalista. También había una guerra civil entre dos Estados coreanos, cada cual tratando de unificar a la nación bajo su gobierno. Y también había una lucha de liberación nacional del pueblo coreano, primero en contra de los japoneses y sus colaboradores, luego en contra de los EEUU y sus colaboradores.
Algo de Historia
El imperio japonés anexó formalmente a Corea en 1910 y lo dominó hasta fines de la Segunda Guerra Mundial. Aún en relación a otros regímenes coloniales, fue un regímen brutal y cruel. Miles de coreanos fueron desplazados forzosamente para trabajar en las fábricas japonesas en Corea y Japón. Muchos más fueron reclutados en el ejército japonés. Las mujeres coreanas fueron forzadas a convertirse en “mujeres de placer” para el ejército japonés. La lengua coreana fue prohibida para favorecer la lengua japonesa.
Desde luego que hubo resistencia en Corea. Y muchos abandonaron la península para sumarse a las enormes comunidades de coreanos que vivían en Manchuria y en la China nororiental (que en alguna época habían pertenecido al reino de Corea). Allí formaron ejércitos guerrilleros, en alianza con los comunistas chinos, para combatir contra los japoneses. De hecho, tropas completas de comunistas “chinos” eran en realidad coreanos. Miles de coreanos participaron en la guerra civil china subsecuente, para derrocar a Chiang Kai-shek.
Otros coreanos colaboraron con los japoneses. Entre estos encontramos a las clases de terratenientes y capitalistas y a aquellos que se convirtieron en oficiales del ejército y de la policía japonesa.
Con el término de la Guerra Mundial, cientos de “comités populares” se formaron en toda Corea. La mayoría de ellos eran izquierdistas y nacionalistas, conformados por activistas locales, pero no dominados por los comunistas del Partido de los Trabajadores. Fueron ellos los que comenzaron a crear un gobierno unificado.
El ejército de los EEUU dividió a Corea en el paralelo 38, una línea imaginaria, la cual dividía a Corea después de la rendición japonesa, con Rusia en el norte y los EEUU en el sur. Los rusos aceptaron esta división “temporal”. La parte que quedó en el norte tenía la mayoría de la industria coreana en esa época; la parte que quedó en el sur tenía la mayoría de la población (al menos dos terceras partes de ella). Se esperaba que eventualmente se formaría un gobierno de unificación.
En el sur, el ejército de los EEUU suprimió los comités populares, prohibió los sindicatos obreros y campesinos, y reprimió a la izquierda. En cambio, se dedicó a consolidar un regímen basado en los elementos coreanos que habían colaborado con los japoneses. Para que esto no se viera mal, trajo a Syngman Rhee, un nacionalista coreano que había pasado varias décadas en los EEUU. Él consolidó un Estado autoritario, la República de Corea, con apariencias “democráticas” (elecciones, etc.), pero en el cual se asesinaba a la oposición y se dejaba por fuera de la ley a la izquierda.
En el norte, el ejército ruso trajo a una serie de antiguos combatientes de las fuerzas guerrilleras comunistas. Su comandante era Kim Il Sung. Ellos cooptaron los comités populares, e instalaron una dictadura estalinista similar a la de Rusia, la República Democrática Popular de Corea. Acabaron con la antigua clase terrateniente y tomaron el control sobre la industria capitalista. No llevaron a los obreros y a los campesinos al poder. En lugar de esto, crearon una nueva clase dominante burocrática y colectivista y establecieron al Estado como agente de acumulación de capital (capitalismo de Estado).
Stalin tenía menos interes en el Asia oriental que en Europa del Este, donde tenía un control férreo sobre gobiernos títeres. Él había intentado detener a Mao para que no derrocara completamente al régimen de Chiang (algo que Mao nunca olvidó). Tampoco tenía un control absoluto sobre Corea del Norte, quienes eran líderes genuinos de una lucha de liberación nacional, capaces de poner a China contra Rusia.
Entre Octubre y Noviembre de 1946, hubo grandes levantamientos populares en Corea del Sur, en contra del regímen pro-terratientes de los colaboradores de Japón. Estas fueron aplastadas con una enorme represión, incluyendo el uso del ejército norteamericano. En Abril de 1948, hubo una enorme rebelión en la isla de Cheju, la cual tambien fue aplastada. En Octubre de 1948, hubo motines y rebeliones en el sur, que desencadenaron una guerra de guerrillas en varias zonas de Corea del Sur, la cual duró en algunos lugares hasta que se desató oficialmente la guerra en 1950 (para más detalles sobre los levantamientos armados y la guerra de guerrillas en Corea del Sur, revisar los libros de Cumings).
Ambos regímenes coreanos expresaron su intención de unificar a Corea bajo su gobierno. Formaron a sus ejércitos y los concentraron en el paralelo 38. Ambos cruzaron la frontera en breves incursiones y cometieron provocaciones. Los EEUU deliberadamente retuvieron ciertos pertrechos del ejército del Sur, para impedir que pudiera invadir al Norte, según amenazaba hacer su gobierno y su ejército.
Finalmente, fue el Norte quien atacó al Sur, en Junio de 1950. Esto no sucedió por orden de Stalin, sino que de Kim Il Sung, quien aparentemente obtuvo al final la autorización de Stalin, y también consultó con los chinos. Sin embargo, lo hizo en beneficio de su Estado. (Cuando ocurrió el ataque, la Unión Soviética se encontraba boicoteando el Consejo de Seguridad de la ONU, por lo cual fue incapaz de vetar el apoyo de la ONU a la guerra que lideró después EEUU).
En un comienzo, el Ejército Popular de Corea (el norte) arrasó con las fuerzas armadas del Sur (El Ejército de la República de Corea), el cual colapsaba, huía, o se rendía. El ejército de los EEUU no tuvo mejor suerte. El Norte barrió con los EEUU y con Corea del Sur hasta el puerto de Pusan en el sureste, quedándose con 90% de Corea en Agosto. Mientras tanto, se desarrolló una reforma agraria en todos los lugares donde podían hacerlo e impusieron su propio gobierno.
Pero los EEUU y sus aliados (particularmente los británicos), respondieron de manera inmediata. Bajo las órdenes del presidente Truman, llegaron en masa a Corea, oficialmente bajo la bandera de la ONU (pese a que los EEUU eran la principal fuerza y habrían de hecho invadido sin la autorización de la ONU). Se concentraron en el extremo sur y luego, en Septiembre, hicieron un desembarco anfibio en la península de Inchon, detrás de las línes norcoreanas. Ahora le toacaba a las fuerzas del Norte batirse en retirada.
Los EEUU-ONU hubieran podido contener a las fuerzas del Norte tras el paralelo 38 y haber declarado victoria –especialmente cuando los comunistas chinos amenazaron con intervenir si los EEUU entraban en el Norte. Pero los EEUU y las fuerzas de la República de Corea pasaron al Norte, en Octubre, dirigiéndose al límite con China (el río Yalu). Las fuerzas surcoreanas ocuparon las ciudades del Norte y sus aldeas, y comenzaron a expandir su Estado.
Los comunistas chinos entendieron esto como un ataque en contra de su propia revolución. De hecho, hubo elementos en los EEUU que vieron a la Guerra de Corea como un primer paso hacia un ataque a China. La armada de los EEUU fue enviada al estrecho de Taiwán, para prevenir que los comunistas chinos pudieran terminar su propia guerra civil atacando a Chiang en Taiwán.
Como lo habían prometido, los chinos entraron a la guerra en Octubre, y se sumaron a las fuerzas de Corea del Norte. A fines de enero (de 1951), encerraron a las fuerzas de EEUU y de Corea del Sur y las hicieron retroceder hasta cerca del paralelo 38. Entonces, ambos bandos pasaron dos años más en un equilibrio semejante al de la Primera Guerra Mundial, con guerra de trincheras e incursiones breves de un lado y del otro.
En estos últimos años, los EEUU utilizaron su poderío industrial militar en contra de su enemigo –y en contra del pueblo coreano. Los aviones de los EEUU bombardearon completamente el Norte y partes del Sur. Se utilizaron bombas incendiarias para calcinar ciudades completas y el napalm fue utilizado de manera indiscriminada y generalizada en contra de la población. Todas las grandes ciudades y muchos de los centros urbanos fueron arrasados. Finalmente, los EEUU bombardearon las dos principales represas de irrigación en el Norte, ocasionando gigantescas inundaciones y enormes pérdidas humanas. Mientras, los EEUU y el Sur trataban a los refugiados de guerra cono enemigos y cometieron una serie de masacres.
También hubo debates muy serios en el seno del gobierno de EEUU acerca de la posiblidad de utilizar bombas nucleares en Corea o China. Hubo vuelos sobre Corea del Norte para practicar posibles bombardeos atómicos. Afortunadamente, los EEUU decidieron no hacerlo. Las tensiones al interior del gobierno de los EEUU sobre su conducta en esta impopular guerra fueron tan fuertes, que el presidente Truman tuvo que deshacerse de su principal general, Douglas MacArthur, por su defensa de los bombardeos nucleares y por su deseo de llevar la guerra a China.
Tras dos años de negociaciones, en Julio de 1953, la guerra concluyó con un armisticio, lo que equivale a decir que en realidad nunca terminó (por cierto, el Sur jamás lo firmó). Hubo juicios erróneos de ambas partes. El Norte estaba convencido que los EEUU no respaldarían al Sur con todas sus fuerzas. Los EEUU estaban convencidos que China no intervendrían si ellos invadían al Norte. Tras tres años de guerra, la península qauedó devastada, más de 3 millones de coreanos habían muerto, y millones de refugiados deambulaban por aquel paisaje en ruinas. Sin embargo, ambas partes estaban de vuelta en el punto de partida (la Zona Desmilitarizada, muy cerca del paralelo 38).
Casi 35.000 soldados norteamericanos murieron. La guerra se había vuelto bastante impopular y el presidente Truman caía a niveles históricamente bajos; decidió no presentarse de nuevo a las elecciones. A diferencia de la posterior guerra de Vietnam, no hubo un movimiento por la paz, especialmente debido al fervor de la histeria anti-comunista en esa época. En cambio, el republicano “Ike” Eisenhower fue elegido presidente de los EEUU bajo la promesa implícita de poner fin a la guerra.
La respuesta de la Izquierda
Los izquierdistas en los EEUU, en la Europa Occidental y en el resto del mundo, adoptaron tres opciones:
1. Los liberales y los socialistas reformistas (socialdemócratas), en general, apoyaron a los EEUU. Aceptaron el argumento de que fue Corea del Norte quien empezó la guerra (lo que no es cierto y es, en todo caso, irrelevante) al violar una frontera internacional (lo cual es falso). Creyeron el argumento de que esta no era una guerra agresiva por parte de los EEUU, sino que una “acción policial” por parte de la ONU (en circunstancias que los EEUU estaban, de hecho, imponiendo su voluntad a una nación colonizada, en contra de la voluntad de la mayoría de su pueblo, y utilizando a la ONU como una fachada para hacer esto). En resumen, los liberales y socialdemócratas apoyaron al imperialismo occidental.
2. Algunos izquierdistas (socialistas y liberales) apoyaron a los comunistas durante la guerra. Ellos veían a la Unión Soviética, a la China Maoísta y a Corea del Norte, como países “socialistas” y progresistas. Los trotskistas ortodoxos, veían a estos países como “Estados obreros” (“degenerados” o “deformados”), que debían ser defendidos en contra del capitalismo. En realidad, eran dictaduras capitalistas de Estado, en los cuales la clase trabajadora no tenía ningún poder, y donde los trabajadores eran tratados de manera no muy diferente al capitalismo occidental.
Ellos también veían a la Guerra de Corea como una guerra de liberación nacional en contra de la principal potencia imperialista, los EEUU. La veían como parte de la revolución mundial en contra del colonialismo y el imperialismo. También era parte de esta revolución la China (incluyendo la intervención china en Corea), la lucha por la independencia de India, las luchas nacionales en África y Oriente Medio, y los esfuerzos de los países latinoamericanos de reafirmarse.
Esta parte de su argumento contiene muchas verdades. Pero la derrota de la clase trabajadora en Europa y en los EEUU, impuso límites a estas luchas de liberación. Fueron incapaces de ir más allá de programas estalinistas o nacionalistas burgueses –ajenas al programa de la revolución obrera internacionalista. Si bien hicieron algunos avances en las condiciones de vida de la gente común y corriente, no pudieron terminar con la subordinación al sistema capitalista mundial (el cual incluía al capitalismo de Estado soviético). Por esta razón, entre otras, sería un error muy peligroso idealizar a esos gobiernos estalinistas/nacionalistas. Esto es cierto, aún cuando era tremendamente necesario solidarizarse con estos pueblos en contra del imperialismo.
3. Algunos pocos izquierdistas rechazaron tanto al estalinismo como al capitalismo occidental. Estos incluyeron a la mayoría de los anarquistas así como a trotskistas disidentes, pacifistas radicales y otros. Éstos rechazaron a los dos bandos en la Guerra de Corea. Por sostener esta visión, Natalia Sedova, la viuda de Trotsky, renunció a la Cuarta Internacional Trotskista (ver Sedova Trotsky, 1951).
Estos militantes estaban en lo correcto al oponerse al bando de los EEUU en la guerra,al oponerse al régimen sudcoreano de colaboradores de Japón y los EEUU, y al rechazar el fraude de la acción policial de la ONU. Estaban en lo correcto al exigir un cese inmediato a las hostilidades y el retiro de las tropas de la ONU.
También estaban, indudablemente, en lo correcto al rechazar el análisis que los Estados comunistas, incluido Corea del Norte, eran socialistas, obreros o progresistas. Estos eran gobiernos reaccionarios, opresivos, capitalistas de Estado, aliados del Estado imperialista de la Unión Soviética.
Sin embargo, en mi opinión, estos izquierdistas no prestaron suficiente atención al grado de independencia que tenía Corea del Norte y China, y los clasificaron como títeres del imperialismo de Stalin (algo que no eran). Subestimaron el grado en el que Corea del Norte y China estaban motivados por un genuino deseo de liberarse del imperialismo, un deseo apoyado por su pueblo. (Estos izquierdistas tenían también un fundado temor de que la Guerra de Corea pudiera llevar a la Tercera Guerra Mundial). Si bien los anarquistas estaban en lo correcto al no expresar su apoyo a las dictaduras de los Partidos Comunistas, debieron haber expresado su solidaridad con los oprimidos de Corea que querían unirse y liberarse del imperialismo japonés y norteamericano, así como de sus testaferros.
Esta es una discussion de posiciones generales. También los anarquistas y socialistas libertarios en Corea tienen su historia. No estoy haciendo sugerencias tácticas respecto a lo que los anarquistas coreanos tenían que hacer, antes o después de la Guerra de Corea, si hubieran sobrevivido a los japoneses y al estalinismo. Resulta evidente que tanto las fuerzas pro-occidentales como los nacionalistas estalinistas causaron una gran destrucción durante la guerra. Desde la guerra, las cosas han cambiado mucho en Corea (así como en el resto del mundo). Hoy en día hay más espacio para mejores políticas que terminen, finalmente, con la división nacional, con la explotación capitalista (y capitalista de Estado), y con la dominación imperialista, tanto en Corea como en el resto del mundo.
Lecturas recomendadas sobre la Guerra de Corea
Cumings, Bruce (2005). Korea’s Place in the Sun; A Modern History (updated edition). NY: Norton.
Cumings, Bruce (2010). The Korean War; A History. NY: Modern Library.
Halberstam, David (2007). The Coldest Winter; America and the Korean War. NY: Hyperion.
Halliday, Jon, & Cumings, Bruce (1988). Korea: The Unknown War. NY: Pantheon.
Sedova Trotsky, Natalia (1951). Resignation from the Fourth International. http://www.marxists.org/archive/sedova-natalia/1951/05/...9.htm
*escrito para http://www.anarkismo.net
(Traducción de José Antonio Gutiérrez) Leer más...
"En el campo político, sacrificarse por la conservación o el advenimiento de un gobierno siempre ha significado destriparse y degollarse. Mostradme un lugar donde el hombre se asesina en masa abiertamente, os haré ver un gobierno a la cabeza de la carnicería." Anselme Bellegarrigue
Buena lectura!
La Guerra de Corea de 1950-1953 ha sido llamada la “Guerra Olvidada” o la “Guerra Desconocida”. En la sección de Historia Militar de la librería Barnes & Noble en mi barrio, se encuentran varios libros sobre la Segunda Guerra Mundial y la Guerra de Vietnam; incluso, se encuentran libros sobre las guerras de Irak y de Afganistán, pero es imposible encontrar nada sobre Corea. Esto no es raro.
Sin embargo, esta guerra fue un punto de inflexión en la historia universal después de la Segunda Guerra Mundial. Consolidó el patrón de guerras “periféricas” de la Guerra Fría, con las cuales se evitaba una Tercera Guerra Mundial. Sirvió de excusa para la carrera armamentista norteamericana, la cual, entre otros efectos, fue una de las causas del boom económico posterior a la Guerra. Para lo coreanos, esta guerra cristalizó la dolorosa división de su nación ancestral.
La Guerra de Corea, solamente puede ser entendida como la confluencia de una serie de diferentes presiones. Por una parte, estaba el conflicto inter-imperialista entre los EEUU y la URSS. Los EEUU emergieron de la Segunda Guerra Mundial como la potencia dominante a nivel mundial en términos militares, políticos y económicos. La Rusia de Stalin, era mucho más débil que los EEUU (lo que llevó a la izquierda a hacerse ilusiones sobre su carácter más pacífico). Pero ambas potencias controlaban a otros países y ambos poseían bombas nucleares, las cuales se convirtieron en una amenaza para la existencia de la humanidad.
Pero este no era el único conflicto. Tambien había la lucha de clases de los obreros y campesinos coreanos en contra de la clase terrateniente y capitalista. También había una guerra civil entre dos Estados coreanos, cada cual tratando de unificar a la nación bajo su gobierno. Y también había una lucha de liberación nacional del pueblo coreano, primero en contra de los japoneses y sus colaboradores, luego en contra de los EEUU y sus colaboradores.
Algo de Historia
El imperio japonés anexó formalmente a Corea en 1910 y lo dominó hasta fines de la Segunda Guerra Mundial. Aún en relación a otros regímenes coloniales, fue un regímen brutal y cruel. Miles de coreanos fueron desplazados forzosamente para trabajar en las fábricas japonesas en Corea y Japón. Muchos más fueron reclutados en el ejército japonés. Las mujeres coreanas fueron forzadas a convertirse en “mujeres de placer” para el ejército japonés. La lengua coreana fue prohibida para favorecer la lengua japonesa.
Desde luego que hubo resistencia en Corea. Y muchos abandonaron la península para sumarse a las enormes comunidades de coreanos que vivían en Manchuria y en la China nororiental (que en alguna época habían pertenecido al reino de Corea). Allí formaron ejércitos guerrilleros, en alianza con los comunistas chinos, para combatir contra los japoneses. De hecho, tropas completas de comunistas “chinos” eran en realidad coreanos. Miles de coreanos participaron en la guerra civil china subsecuente, para derrocar a Chiang Kai-shek.
Otros coreanos colaboraron con los japoneses. Entre estos encontramos a las clases de terratenientes y capitalistas y a aquellos que se convirtieron en oficiales del ejército y de la policía japonesa.
Con el término de la Guerra Mundial, cientos de “comités populares” se formaron en toda Corea. La mayoría de ellos eran izquierdistas y nacionalistas, conformados por activistas locales, pero no dominados por los comunistas del Partido de los Trabajadores. Fueron ellos los que comenzaron a crear un gobierno unificado.
El ejército de los EEUU dividió a Corea en el paralelo 38, una línea imaginaria, la cual dividía a Corea después de la rendición japonesa, con Rusia en el norte y los EEUU en el sur. Los rusos aceptaron esta división “temporal”. La parte que quedó en el norte tenía la mayoría de la industria coreana en esa época; la parte que quedó en el sur tenía la mayoría de la población (al menos dos terceras partes de ella). Se esperaba que eventualmente se formaría un gobierno de unificación.
En el sur, el ejército de los EEUU suprimió los comités populares, prohibió los sindicatos obreros y campesinos, y reprimió a la izquierda. En cambio, se dedicó a consolidar un regímen basado en los elementos coreanos que habían colaborado con los japoneses. Para que esto no se viera mal, trajo a Syngman Rhee, un nacionalista coreano que había pasado varias décadas en los EEUU. Él consolidó un Estado autoritario, la República de Corea, con apariencias “democráticas” (elecciones, etc.), pero en el cual se asesinaba a la oposición y se dejaba por fuera de la ley a la izquierda.
En el norte, el ejército ruso trajo a una serie de antiguos combatientes de las fuerzas guerrilleras comunistas. Su comandante era Kim Il Sung. Ellos cooptaron los comités populares, e instalaron una dictadura estalinista similar a la de Rusia, la República Democrática Popular de Corea. Acabaron con la antigua clase terrateniente y tomaron el control sobre la industria capitalista. No llevaron a los obreros y a los campesinos al poder. En lugar de esto, crearon una nueva clase dominante burocrática y colectivista y establecieron al Estado como agente de acumulación de capital (capitalismo de Estado).
Stalin tenía menos interes en el Asia oriental que en Europa del Este, donde tenía un control férreo sobre gobiernos títeres. Él había intentado detener a Mao para que no derrocara completamente al régimen de Chiang (algo que Mao nunca olvidó). Tampoco tenía un control absoluto sobre Corea del Norte, quienes eran líderes genuinos de una lucha de liberación nacional, capaces de poner a China contra Rusia.
Entre Octubre y Noviembre de 1946, hubo grandes levantamientos populares en Corea del Sur, en contra del regímen pro-terratientes de los colaboradores de Japón. Estas fueron aplastadas con una enorme represión, incluyendo el uso del ejército norteamericano. En Abril de 1948, hubo una enorme rebelión en la isla de Cheju, la cual tambien fue aplastada. En Octubre de 1948, hubo motines y rebeliones en el sur, que desencadenaron una guerra de guerrillas en varias zonas de Corea del Sur, la cual duró en algunos lugares hasta que se desató oficialmente la guerra en 1950 (para más detalles sobre los levantamientos armados y la guerra de guerrillas en Corea del Sur, revisar los libros de Cumings).
Ambos regímenes coreanos expresaron su intención de unificar a Corea bajo su gobierno. Formaron a sus ejércitos y los concentraron en el paralelo 38. Ambos cruzaron la frontera en breves incursiones y cometieron provocaciones. Los EEUU deliberadamente retuvieron ciertos pertrechos del ejército del Sur, para impedir que pudiera invadir al Norte, según amenazaba hacer su gobierno y su ejército.
Finalmente, fue el Norte quien atacó al Sur, en Junio de 1950. Esto no sucedió por orden de Stalin, sino que de Kim Il Sung, quien aparentemente obtuvo al final la autorización de Stalin, y también consultó con los chinos. Sin embargo, lo hizo en beneficio de su Estado. (Cuando ocurrió el ataque, la Unión Soviética se encontraba boicoteando el Consejo de Seguridad de la ONU, por lo cual fue incapaz de vetar el apoyo de la ONU a la guerra que lideró después EEUU).
En un comienzo, el Ejército Popular de Corea (el norte) arrasó con las fuerzas armadas del Sur (El Ejército de la República de Corea), el cual colapsaba, huía, o se rendía. El ejército de los EEUU no tuvo mejor suerte. El Norte barrió con los EEUU y con Corea del Sur hasta el puerto de Pusan en el sureste, quedándose con 90% de Corea en Agosto. Mientras tanto, se desarrolló una reforma agraria en todos los lugares donde podían hacerlo e impusieron su propio gobierno.
Pero los EEUU y sus aliados (particularmente los británicos), respondieron de manera inmediata. Bajo las órdenes del presidente Truman, llegaron en masa a Corea, oficialmente bajo la bandera de la ONU (pese a que los EEUU eran la principal fuerza y habrían de hecho invadido sin la autorización de la ONU). Se concentraron en el extremo sur y luego, en Septiembre, hicieron un desembarco anfibio en la península de Inchon, detrás de las línes norcoreanas. Ahora le toacaba a las fuerzas del Norte batirse en retirada.
Los EEUU-ONU hubieran podido contener a las fuerzas del Norte tras el paralelo 38 y haber declarado victoria –especialmente cuando los comunistas chinos amenazaron con intervenir si los EEUU entraban en el Norte. Pero los EEUU y las fuerzas de la República de Corea pasaron al Norte, en Octubre, dirigiéndose al límite con China (el río Yalu). Las fuerzas surcoreanas ocuparon las ciudades del Norte y sus aldeas, y comenzaron a expandir su Estado.
Los comunistas chinos entendieron esto como un ataque en contra de su propia revolución. De hecho, hubo elementos en los EEUU que vieron a la Guerra de Corea como un primer paso hacia un ataque a China. La armada de los EEUU fue enviada al estrecho de Taiwán, para prevenir que los comunistas chinos pudieran terminar su propia guerra civil atacando a Chiang en Taiwán.
Como lo habían prometido, los chinos entraron a la guerra en Octubre, y se sumaron a las fuerzas de Corea del Norte. A fines de enero (de 1951), encerraron a las fuerzas de EEUU y de Corea del Sur y las hicieron retroceder hasta cerca del paralelo 38. Entonces, ambos bandos pasaron dos años más en un equilibrio semejante al de la Primera Guerra Mundial, con guerra de trincheras e incursiones breves de un lado y del otro.
En estos últimos años, los EEUU utilizaron su poderío industrial militar en contra de su enemigo –y en contra del pueblo coreano. Los aviones de los EEUU bombardearon completamente el Norte y partes del Sur. Se utilizaron bombas incendiarias para calcinar ciudades completas y el napalm fue utilizado de manera indiscriminada y generalizada en contra de la población. Todas las grandes ciudades y muchos de los centros urbanos fueron arrasados. Finalmente, los EEUU bombardearon las dos principales represas de irrigación en el Norte, ocasionando gigantescas inundaciones y enormes pérdidas humanas. Mientras, los EEUU y el Sur trataban a los refugiados de guerra cono enemigos y cometieron una serie de masacres.
También hubo debates muy serios en el seno del gobierno de EEUU acerca de la posiblidad de utilizar bombas nucleares en Corea o China. Hubo vuelos sobre Corea del Norte para practicar posibles bombardeos atómicos. Afortunadamente, los EEUU decidieron no hacerlo. Las tensiones al interior del gobierno de los EEUU sobre su conducta en esta impopular guerra fueron tan fuertes, que el presidente Truman tuvo que deshacerse de su principal general, Douglas MacArthur, por su defensa de los bombardeos nucleares y por su deseo de llevar la guerra a China.
Tras dos años de negociaciones, en Julio de 1953, la guerra concluyó con un armisticio, lo que equivale a decir que en realidad nunca terminó (por cierto, el Sur jamás lo firmó). Hubo juicios erróneos de ambas partes. El Norte estaba convencido que los EEUU no respaldarían al Sur con todas sus fuerzas. Los EEUU estaban convencidos que China no intervendrían si ellos invadían al Norte. Tras tres años de guerra, la península qauedó devastada, más de 3 millones de coreanos habían muerto, y millones de refugiados deambulaban por aquel paisaje en ruinas. Sin embargo, ambas partes estaban de vuelta en el punto de partida (la Zona Desmilitarizada, muy cerca del paralelo 38).
Casi 35.000 soldados norteamericanos murieron. La guerra se había vuelto bastante impopular y el presidente Truman caía a niveles históricamente bajos; decidió no presentarse de nuevo a las elecciones. A diferencia de la posterior guerra de Vietnam, no hubo un movimiento por la paz, especialmente debido al fervor de la histeria anti-comunista en esa época. En cambio, el republicano “Ike” Eisenhower fue elegido presidente de los EEUU bajo la promesa implícita de poner fin a la guerra.
La respuesta de la Izquierda
Los izquierdistas en los EEUU, en la Europa Occidental y en el resto del mundo, adoptaron tres opciones:
1. Los liberales y los socialistas reformistas (socialdemócratas), en general, apoyaron a los EEUU. Aceptaron el argumento de que fue Corea del Norte quien empezó la guerra (lo que no es cierto y es, en todo caso, irrelevante) al violar una frontera internacional (lo cual es falso). Creyeron el argumento de que esta no era una guerra agresiva por parte de los EEUU, sino que una “acción policial” por parte de la ONU (en circunstancias que los EEUU estaban, de hecho, imponiendo su voluntad a una nación colonizada, en contra de la voluntad de la mayoría de su pueblo, y utilizando a la ONU como una fachada para hacer esto). En resumen, los liberales y socialdemócratas apoyaron al imperialismo occidental.
2. Algunos izquierdistas (socialistas y liberales) apoyaron a los comunistas durante la guerra. Ellos veían a la Unión Soviética, a la China Maoísta y a Corea del Norte, como países “socialistas” y progresistas. Los trotskistas ortodoxos, veían a estos países como “Estados obreros” (“degenerados” o “deformados”), que debían ser defendidos en contra del capitalismo. En realidad, eran dictaduras capitalistas de Estado, en los cuales la clase trabajadora no tenía ningún poder, y donde los trabajadores eran tratados de manera no muy diferente al capitalismo occidental.
Ellos también veían a la Guerra de Corea como una guerra de liberación nacional en contra de la principal potencia imperialista, los EEUU. La veían como parte de la revolución mundial en contra del colonialismo y el imperialismo. También era parte de esta revolución la China (incluyendo la intervención china en Corea), la lucha por la independencia de India, las luchas nacionales en África y Oriente Medio, y los esfuerzos de los países latinoamericanos de reafirmarse.
Esta parte de su argumento contiene muchas verdades. Pero la derrota de la clase trabajadora en Europa y en los EEUU, impuso límites a estas luchas de liberación. Fueron incapaces de ir más allá de programas estalinistas o nacionalistas burgueses –ajenas al programa de la revolución obrera internacionalista. Si bien hicieron algunos avances en las condiciones de vida de la gente común y corriente, no pudieron terminar con la subordinación al sistema capitalista mundial (el cual incluía al capitalismo de Estado soviético). Por esta razón, entre otras, sería un error muy peligroso idealizar a esos gobiernos estalinistas/nacionalistas. Esto es cierto, aún cuando era tremendamente necesario solidarizarse con estos pueblos en contra del imperialismo.
3. Algunos pocos izquierdistas rechazaron tanto al estalinismo como al capitalismo occidental. Estos incluyeron a la mayoría de los anarquistas así como a trotskistas disidentes, pacifistas radicales y otros. Éstos rechazaron a los dos bandos en la Guerra de Corea. Por sostener esta visión, Natalia Sedova, la viuda de Trotsky, renunció a la Cuarta Internacional Trotskista (ver Sedova Trotsky, 1951).
Estos militantes estaban en lo correcto al oponerse al bando de los EEUU en la guerra,al oponerse al régimen sudcoreano de colaboradores de Japón y los EEUU, y al rechazar el fraude de la acción policial de la ONU. Estaban en lo correcto al exigir un cese inmediato a las hostilidades y el retiro de las tropas de la ONU.
También estaban, indudablemente, en lo correcto al rechazar el análisis que los Estados comunistas, incluido Corea del Norte, eran socialistas, obreros o progresistas. Estos eran gobiernos reaccionarios, opresivos, capitalistas de Estado, aliados del Estado imperialista de la Unión Soviética.
Sin embargo, en mi opinión, estos izquierdistas no prestaron suficiente atención al grado de independencia que tenía Corea del Norte y China, y los clasificaron como títeres del imperialismo de Stalin (algo que no eran). Subestimaron el grado en el que Corea del Norte y China estaban motivados por un genuino deseo de liberarse del imperialismo, un deseo apoyado por su pueblo. (Estos izquierdistas tenían también un fundado temor de que la Guerra de Corea pudiera llevar a la Tercera Guerra Mundial). Si bien los anarquistas estaban en lo correcto al no expresar su apoyo a las dictaduras de los Partidos Comunistas, debieron haber expresado su solidaridad con los oprimidos de Corea que querían unirse y liberarse del imperialismo japonés y norteamericano, así como de sus testaferros.
Esta es una discussion de posiciones generales. También los anarquistas y socialistas libertarios en Corea tienen su historia. No estoy haciendo sugerencias tácticas respecto a lo que los anarquistas coreanos tenían que hacer, antes o después de la Guerra de Corea, si hubieran sobrevivido a los japoneses y al estalinismo. Resulta evidente que tanto las fuerzas pro-occidentales como los nacionalistas estalinistas causaron una gran destrucción durante la guerra. Desde la guerra, las cosas han cambiado mucho en Corea (así como en el resto del mundo). Hoy en día hay más espacio para mejores políticas que terminen, finalmente, con la división nacional, con la explotación capitalista (y capitalista de Estado), y con la dominación imperialista, tanto en Corea como en el resto del mundo.
Lecturas recomendadas sobre la Guerra de Corea
Cumings, Bruce (2005). Korea’s Place in the Sun; A Modern History (updated edition). NY: Norton.
Cumings, Bruce (2010). The Korean War; A History. NY: Modern Library.
Halberstam, David (2007). The Coldest Winter; America and the Korean War. NY: Hyperion.
Halliday, Jon, & Cumings, Bruce (1988). Korea: The Unknown War. NY: Pantheon.
Sedova Trotsky, Natalia (1951). Resignation from the Fourth International. http://www.marxists.org/archive/sedova-natalia/1951/05/...9.htm
*escrito para http://www.anarkismo.net
(Traducción de José Antonio Gutiérrez) Leer más...
[Documental] Autonomía obrera
“AUTONOMIA OBRERA” es una película sobre las luchas autónomas en España en los años 70, un relato del otro movimiento obrero, una reescritura de la transición posfranquista. Contra la memoria histórica, memoria política.
2008.
75 minutos.
Un documental de Orsini Zegrí y Falconetti Peña
Producido por Espai en Blanc.
Fuente: autonomiaobrera.net
Leer más...
2008.
75 minutos.
Un documental de Orsini Zegrí y Falconetti Peña
Producido por Espai en Blanc.
Fuente: autonomiaobrera.net
Documental autonomia obrera en el territorio bajo dominio del Estado español. from odo on Vimeo.
Leer más...
[Euskal Herria] Bahía de Pasaia, la emboscada impune
Emboscada y fusilamiento. Con estas palabras definieron los hechos los dos supervientes de aquella noche de 1984 en que los focos policiales disiparon la oscuridad y las aguas se tiñeron de sangre. La investigación se reabre ahora.Corría marzo de 1984 cuando Jose María Izura, Pelu; Pedro María Isart, Pelitxo; Rafael Delas, Txapas; y Dionisio Aizpuru, Kurro, miembros de los Comandos Autónomos Anticapitalistas morían acribillados a tiros por la Policía española. Emboscada en la bahía de Pasaia.
Gara
Con ese apelativo ha pasado a la memoria colectiva uno de los episodios más negros de la historia reciente de Euskal Herria y un hecho que los más jóvenes quizás conocen sólo a través de la canción de Barricada: "Detrás del uniforme queda el anonimato/en el cuartel un brindis/esta vez fueron cuatro".
Casi cinco lustros después, no se han depurado las responsabilidades sobre aquellas muertes pero existe un rayo de luz que ilumina la esperanza de los familiares de los fallecidos, y la de Joseba Merino y Rosa Jimeno, únicos supervivientes. Y es que próximamente se tomará declaración a los entonces responsables de la Brigada de Infor- mación Central y Provincial -de Gipuzkoa- de la Policía española.
Despúes de tres sobreseimientos del caso y meses de inactividad, parece que el proceso vuelve a estar entre los quehaceres del Juzgado de Instrucción número 2 de Donostia. Sin embargo, Merino no duda de que existe un "boicot" sobre este caso, y apunta como dato clarificador que pasan meses y más meses entre una y otra diligencia. El letrado, Santiago Gonzalez, quiere mostrarse más esperanzado e insiste que "aunque se ve díficil, tenemos las mismas ganas que al principio de de llegar hasta el final".
Echando la vista atrás
GARA ha repasado el caso con su ayuda. Todo comenzó el 18 de marzo de 1984, cuando Rosa Jimeno era arrestada por la Policía española. La captura se produjo en Donostia, en la plaza XII, cuando la joven oriotarra se aproximaba a su vehículo. Pero nadie supo de su arresto.
Casi veinticinco años más tarde, Jimeno rememora, aún estremecida, aquellos días. Detalla cómo mediante torturas, y colocándole una pistola en la nuca, la obligaron a telefonear a su casa y a su trabajo para indicar que no aparecería en unos días. Los agentes le obligaron a argumentar que tenía que ayudar a una amiga embarazada, por lo que pasaría unos días fuera de casa.
Sus padres conocían demasiado bien a su hija, por lo que sospecharon de la llamada. Incluso acudieron a la comisaría preguntado por su hija, pero la detención fue registrada con una identidad falsa, por lo que el nombre de Rosa Jimeno no figuraba allí. "Querían mantener el arresto en secreto... al fin y al cabo fue un secuestro", explican tanto ella como Joseba Merino.
En el momento de la detención, la joven portaba un número de teléfono que pertenecía al domicilio de Ziburu en el que se encontraba su compañero Dionisio Aizpuru, Kurro. Rosa explica que las torturas de la Policía española no cesaron hasta que lograron que la joven concertara una cita con Kurro.
Todo estaba a punto ya para la emboscada. La cita había sido fijada para el 22 de marzo a las 22.00, en unas rocas cercanas al puerto de la bahía de Pasaia. Tres destellos de una linterna serían la señal acordada para indicar que el lugar "estaba limpio".
El 22 de marzo, hacia las 19.00, los cinco jóvenes junto a Beltza, la perra de Merino, emprenden el camino desde Ziburu en una lancha tipo Zodiac. Todos vestían trajes salvavidas, como medida de protección por si alguno de ellos caía a la mar, lo que les imposibilitaba portar armas encima.
Casi al mismo tiempo, Rosa es llevada por la Policía al sitio concertado. Antes, sin embargo, al salir de comisaría puede observar los preparativos del operativo. "Había mucho movimiento y los policías, todos con chalecos antibalas, cogían armas y más armas... Yo me puse muy nerviosa y les preguntaba, inocente de mí, para qué querían esas armas, a la vez que les gritaba que me habían prometido que sólo los iban a arrestarlos", relata aún conmocionada por el recuerdo.
Justo cuando comienza a oscurecer, los agentes la trasladan hasta el lugar concertado. La bajan hasta las rocas y allí le atan las piernas con una cuerda. El policía que portaba el otro cabo de la cuerda y que debía tirar de ella permanece escondido.
Llega la hora y la barca aparece por la bahía pasaitarra. Sus cinco tripulantes ven de lejos a Rosa y la linterna que porta realiza la señal convenida. "Todo parecía normal y nos acercamos", recuerda Merino.
En pocos segundos la tranquilidad de la noche va a desaparecer, la oscuridad se disipará ante los potentes focos de la Policía y el mar se teñirá del rojo de la sangre. Pese a los 24 años y medio transcurridos, la memoria de Merino no ha conseguido borrar ni un solo detalle de aquella noche y así se lo ha relatado a GARA.
Era él quien conducía la embarcación. Ya con el motor en punto muerto y las amarras lanzadas, todos los militantes se preparan para desembarcar. Los primeros en bajar de la zodiac son Pelitxo y Kurro, que logran acercarse a Rosa y situarse junto a ella. El tercero en bajar va a ser Joseba Merino... pero ya no da tiempo a más.
Según relata, se encontraba inclinado, cogiendo a su perra para pasarsela a Kurro, que esperaba ya al otro lado. "Entonces, -prosigue- pudimos ver como se tensaba una cuerda que inmovilizaba a Rosa y como ella caía súbitamente al suelo. Fue en ese momento cuando se escuchó un `¡Alto, Policía!’ y todo quedo iluminado. De continuo, sin dar tiempo a nada, se oyó un disparo suelto, y luego unos veinte txakurras, o más, comenzarían a disparar a la vez".
Merino relata que tanto él como Txapas y Pelu, que todavía se encontraban en la embarcación, saltan al agua para resguardarse de los disparos. En la primera ráfaga, sin embargo, ya caen muertos dos de los militantes de los Comandos Autónomos Anticapitalistas: Pelitxo, que se encontraba en suelo firme; y Pelu, en el agua.
Nada más acallarse las armas, dos embarcaciones de la Guardia Civil -cuerpo responsable de las actividades subacuáticas y que apoya el operativo- comienzan a acercarse desde el otro extremo, desde Pasai San Pedro. Merino recuerda que los botes contaban con potentes focos para la búsqueda.
Pese a nadar unas brazadas debajo del agua y conseguir esconderse entre unas rocas que le dieron refugio, Merino indica que su intento es inútil: "Me localizaron a punta de metralleta y me hicieron salir del agua, subirme a las rocas y colocarme con las manos en la cabeza, junto a Pelitxo", apunta.
Al cabo de pocos minutos, según recuerda el donostiarra, una embarcación de la Guardia Civil trae a Txapas, al que también obligan a subir a las rocas, junto a ellos.
Los tres permanecen con las manos en la cabeza hasta que un agente les obliga a identificarse. Merino recuerda que fue después de dar su nombre cuando se le aleja de sus compañeros. "Los policías estaban muy nerviosos, y con insultos y amenazas me dijeron que me separaría unos metros", rememora. Justo en ese momento, según relata, tres policías vestidos de pasaino se aproximan a Txapas y Pelitxo: "Se quedaron a menos de un metro y llevaban dos metralletas, -una Ingram 10 y una UZI- y una escopeta de postas", detalla. Merino indica que sus compañeros no articularon palabra ni hicieron movimiento alguno: "Soló se escuchó `vais a a morir’... y abrieron fuego".
Merino subraya que no esperaba tal cosa. "A esas alturas nos imaginabamos arrestados, torturados y muchos años en prisión, pero no pensabamos que podiamos morir de esa manera", resalta.
Los cuerpos sin vida de los dos jóvenes se desploman y caen a la ría por la fuerza de las balas que impactan en sus cuerpos. A Merino le cuesta contener la emoción: "Habían fusilado a mis compañeros, fueron muchísimas las balas que impactaron en sus cuerpos". Días después, la autopsia cuantificaría en 113 los proyectiles encontrados en los cuerpos sin vida de los cuatro militantes de los Comandos Autónomos Anticapitalistas.
Consumados los fusilamientos, Merino recuerda que fue arrastrado por un sendero, donde lo esposaron. Allí pudo observar a una pareja que estaba también retenida por la Policía. Después supo que estaban paseando por un sendero en el momento en que la policía tomaba la zona y que habían sido retenidos antes de la emboscada para evitar cualquier filtración de información.
Rosa Jimeno, por su parte, no puede ver nada, ya que sigue retenida a punta de pistola, boca abajo. Sufre un grave estado de shock nada más escuchar los disparos y rompe a gritar. Cerca de donde se encuentra se van amontonando los curiosos. La oscuridad y la situación lejana del enclave no les permite ver los hechos, pero sí pueden advertir la situación en que se encuentra Rosa. Los vecinos piden incluso a los policías, que tienen cortado el acceso, una ambulancia para que la joven sea asistida.
Cuando todo acaba, dos viajes en lancha transportan a los cuatro arrestados, Merino, Jimeno y la pareja de testigos, a la otra orilla situada en Pasai San Pedro.
Los cuerpos sin vida de los cuatro jóvenes son transportados a la Comandancia de Marina, donde permanecen hasta ser llevados al depósito de cadáveres del cementerio donostiarra de Polloe. De esta forma se saltan el procedimiento judicial regular, que establece que el levantamiento de los cadáveres debe realizarse en el lugar de los hechos por un juez forense para esclarecer, mediante un proceso de investigación, los motivos del fallecimiento.
A Rosa la llevan directamente a la comisaría de la Policía española en Donostia. Al día siguiente es trasladada a Madrid, y tras once días incomunicada pasa por la Audiencia Nacional española. Todo el periodo de incomunicación lo pasa preguntando por el estado de sus compañeros. Le aseguran que están vivos. No sabría la verdad hasta llegar a prisión, donde permaneció más de tres años.
Un operativo bien diseñado
Pese a que casi ha pasado un cuarto de siglo desde aquellos hechos que conmocionaron a la sociedad vasca, ni Merino ni Jimeno quieren olvidar ningún detalle aquella noche de 1984. Merino explica que el operativo estaba dirigido desde Madrid, concretamente desde la Brigada Central de Información de la Policía española; sin embargo, al tener lugar en Gipuzkoa la operación contó con la colaboración de la Brigada Provincial de la Policía española. Medios que dieron cuenta de aquellas muertes precisaron que participó un grupo de geos. Es más, la enciclopedia ``Euskal Herria y libertad’’asegura que este grupo especial de operaciones perteneciente a la Policía española se desplazó días a Donostia, alojándose concretamente en el Hotel Londres, para preparar la acción.
Merino no tiene constancia de este hecho pero relata GARA, con pelos y señales, algunos pormenores del operativo. Recuerda que se inició cuando uno de los agentes dio el alto y lanzó un disparo: "Esa era la señal para la que la veintena de txakurras comenzara a disparar a la vez", apunta. "Preten- dían cogernos por sorpresa y lo consiguieron. Fue una sorpresa total", añade.
Asegura que aunque eran veinte los agentes, que vestían de paisano, en total habrían participado cerca de tres centenares. "Antes no se tomaban las medidas de seguridad de ahora y a mí no me pusieron una capucha cuando me sacaron de allí. Yo pude ver el despliegue, era tremendo", asegura.
El arresto de la pareja de testigos también cree que fue parte del operativo, ya que los arrestaron antes de que sucedieran los hechos, por lo que sólo hubo testigos que escucharon cosas -sin ver nada- y lo único que pueden declarar son cosas como si la Policía dio o no el alto antes de disparar.
La noticia se extendió como la pólvora por todo el país. La mayoría de los familiares de los fallecidos conocieron la muerte de sus seres queridos mediante los medios de comunicación, excepto la familia del iruindarra Txapas. Sus tres hermanos fueron arrestados meses antes por la Policía española y en la comisaría les anticiparon de que su hermano Rafa resultaría muerto. La noche del 22 de marzo de 1984 una llamada anónima les hacía saber que ellos cumplían su palabra. Rafa había muerto.
Los entierros fueron multitudinarios. A día de hoy, las siluetas de Pelu, Txapas, Kurro y Pelitxo continúan visibles en la bahía pasaitarra para que los viandantes no olviden la tragedia que ocurrió hace casi 25 años en aquel paraje.
"Venganza" por la muerte de Casas
Algunos medios y analistas situarían la emboscada como una venganza del PSOE por el atentado mortal cometido un mes antes por los Comandos Autonómos Anticapitalistas contra el senador del PSOE Enrique Casas. Joseba Merino, a día de hoy, no tiene ninguna duda de ello. Y el hecho de que sólo él saliera vivo de aquella emboscada, a su juicio, lo prueba aún más. El vecino de Donostia estaba acusado de ser uno de los autores de aquella acción armada, por lo que "un mes despúes, capturar a uno de los responsables de la muerte de Casas era una valiosa demostración de la eficacia policial", apostilla.
Asimismo, Merino asegura que la Policía tenía gran interes en obtener información sobre los Comandos Autónomos Anticapitalistas. Los interrogatorios y las insistentes torturas sufridas en la comisaría le hicieron ver los puntos de interes de la Policia: "Saber si ETA (m) estaba detrás del atentado contra Casas y conocer la infraestructura que los Comandos Autónomos tenían al sur del Bidasoa". "Para todo ello me necesitaban con vida", apunta.
El ex preso donostiarra, que ha permanecido más de 17 años en prisión, está convencido de que los policías que se encontraban esa noche en Pasaia "no actuaron así porque se les ocurrió. La Policía sigue unas directrices, una escala de mandos. Primero el comisario, luego el comisario superior, el gobernador civil, y así hasta los ministros". "Fue una venganza por la muerte de Casas", concluye.
La situación política que se vivía en aquella época era muy convulsa. El Plan ZEN ya se encontraba en pleno funcionamiento con el incremento del número de policías y controles. El resultado era un continuo acoso, tanto a los refugiados que vivían al norte del Bidasoa como a la población del sur. Y los GAL ya llevaban algún tiempo desempeñando su labor. Cinco meses antes habían desaparecido Joxean Lasa y Joxi Zabala, y en diciembre morirían Ramon Oñederra, Kattu, y Mikel Goikoetxea, Txapela. El día 16 de moría a manos de los GEO Iñaki Ojeda.
Los Comandos Autónomos marcaron como objetivo a los máximos responsables de ese Plan ZEN en Euskal Herria: el secretario general del PSE y candidato a lehendakari, Txiki Benegas, y el secretario general del PSE, Enrique Casas. Finalmente optarían por el segundo y Casas resultaría muerto por disparos en su propia casa, el 23 de febrero.
113 proyectiles
impactaron en los cuatro cuerpos de los militantes de los Comandos Autónomos Anticapitalistas. Dos de ellos murieron en el agua y dos en tierra. Un proceso interminable
1984: Lakua investiga
La conmoción social ocasionada tras la emboscada de Pasaia lleva a Lakua a hacer una investigación seudoprivada de los hechos. La actitud del Juzgado fue beligerante y contraria a la investigación. En tan sólo unos meses, el caso quedó archivado. Los abogados recurrieron a la Audiencia Provincial y ésta aceptó tomar declaración a Jimeno y Merino en prisión. Pero sus declaraciones nunca serían reenviadas al juzgado de Donostia.
1987: Segundo archivo
Cuatro años después de los hechos, el caso queda archivado por segunda vez sin que sin se depuren responsabilidades.
2000: Nuevas diligencias
Los familiares de las víctimas y la acusación particular empreden nuevas diligencias. El abogado, Santiago González, observa entonces que falta toda la parte final del expediente, es decir las declaraciones de los supervivientes. El juzgado decide tomar declaración a los dos presos, junto a la pareja de testigos. Asimismo, se solicita a la Comisaria la identidad de los policías que participaron, consiguiendo la identidad de cuatro de ellos. En la declaración los cuatros agentes indicaron que ellos se encontraban en Pasai San Pedro, por lo que sólo trasladaron a los detenidos.
mayo de 2001: médico forense El magistrado del juzgado de Instrucción Nº 2 de Donostia toma declaración al médico forense Francisco Etxeberria, que afirma que los disparos se hicieron a una distancia corta.
Junio de 2004: otro parón
Un día después de identificar a un policía que podría tener relación con los hechos, el Juzgado de Donostia vuelve a archivar el caso "por el transcurso del plazo de prescripción sin que exista autor conocido". El auto fue recurrido siguiendo la doctrina del caso del secuestro de Segundo Marey, que recoge el "circulo cerrado de responsables". La Audiencia de Gipuzkoa reabre la investigación de los hechos, al considerar que "no puede considerarse prescrito el delito de homicidio".
2007: identifican a dos agentes El Juzgado de Donostia llama a declarar al agente identificado antes del cierre del caso. El policía asegura que los responsables de la organización del operativo serían el jefe de la Brigada Central de Información y el jefe de la Brigada Provincial.
19 de enero de 2009
Tras reactivarse la investigación judicial, se tomará declaración al entonces jefe de la Brigada Provincial de Gipuzkoa.
CAA Un anticapitalismo iconoclasta (libro en pdf)
Leer más...
Gara
Con ese apelativo ha pasado a la memoria colectiva uno de los episodios más negros de la historia reciente de Euskal Herria y un hecho que los más jóvenes quizás conocen sólo a través de la canción de Barricada: "Detrás del uniforme queda el anonimato/en el cuartel un brindis/esta vez fueron cuatro".
Casi cinco lustros después, no se han depurado las responsabilidades sobre aquellas muertes pero existe un rayo de luz que ilumina la esperanza de los familiares de los fallecidos, y la de Joseba Merino y Rosa Jimeno, únicos supervivientes. Y es que próximamente se tomará declaración a los entonces responsables de la Brigada de Infor- mación Central y Provincial -de Gipuzkoa- de la Policía española.
Despúes de tres sobreseimientos del caso y meses de inactividad, parece que el proceso vuelve a estar entre los quehaceres del Juzgado de Instrucción número 2 de Donostia. Sin embargo, Merino no duda de que existe un "boicot" sobre este caso, y apunta como dato clarificador que pasan meses y más meses entre una y otra diligencia. El letrado, Santiago Gonzalez, quiere mostrarse más esperanzado e insiste que "aunque se ve díficil, tenemos las mismas ganas que al principio de de llegar hasta el final".
Echando la vista atrás
GARA ha repasado el caso con su ayuda. Todo comenzó el 18 de marzo de 1984, cuando Rosa Jimeno era arrestada por la Policía española. La captura se produjo en Donostia, en la plaza XII, cuando la joven oriotarra se aproximaba a su vehículo. Pero nadie supo de su arresto.
Casi veinticinco años más tarde, Jimeno rememora, aún estremecida, aquellos días. Detalla cómo mediante torturas, y colocándole una pistola en la nuca, la obligaron a telefonear a su casa y a su trabajo para indicar que no aparecería en unos días. Los agentes le obligaron a argumentar que tenía que ayudar a una amiga embarazada, por lo que pasaría unos días fuera de casa.
Sus padres conocían demasiado bien a su hija, por lo que sospecharon de la llamada. Incluso acudieron a la comisaría preguntado por su hija, pero la detención fue registrada con una identidad falsa, por lo que el nombre de Rosa Jimeno no figuraba allí. "Querían mantener el arresto en secreto... al fin y al cabo fue un secuestro", explican tanto ella como Joseba Merino.
En el momento de la detención, la joven portaba un número de teléfono que pertenecía al domicilio de Ziburu en el que se encontraba su compañero Dionisio Aizpuru, Kurro. Rosa explica que las torturas de la Policía española no cesaron hasta que lograron que la joven concertara una cita con Kurro.
Todo estaba a punto ya para la emboscada. La cita había sido fijada para el 22 de marzo a las 22.00, en unas rocas cercanas al puerto de la bahía de Pasaia. Tres destellos de una linterna serían la señal acordada para indicar que el lugar "estaba limpio".
El 22 de marzo, hacia las 19.00, los cinco jóvenes junto a Beltza, la perra de Merino, emprenden el camino desde Ziburu en una lancha tipo Zodiac. Todos vestían trajes salvavidas, como medida de protección por si alguno de ellos caía a la mar, lo que les imposibilitaba portar armas encima.
Casi al mismo tiempo, Rosa es llevada por la Policía al sitio concertado. Antes, sin embargo, al salir de comisaría puede observar los preparativos del operativo. "Había mucho movimiento y los policías, todos con chalecos antibalas, cogían armas y más armas... Yo me puse muy nerviosa y les preguntaba, inocente de mí, para qué querían esas armas, a la vez que les gritaba que me habían prometido que sólo los iban a arrestarlos", relata aún conmocionada por el recuerdo.
Justo cuando comienza a oscurecer, los agentes la trasladan hasta el lugar concertado. La bajan hasta las rocas y allí le atan las piernas con una cuerda. El policía que portaba el otro cabo de la cuerda y que debía tirar de ella permanece escondido.
Llega la hora y la barca aparece por la bahía pasaitarra. Sus cinco tripulantes ven de lejos a Rosa y la linterna que porta realiza la señal convenida. "Todo parecía normal y nos acercamos", recuerda Merino.
En pocos segundos la tranquilidad de la noche va a desaparecer, la oscuridad se disipará ante los potentes focos de la Policía y el mar se teñirá del rojo de la sangre. Pese a los 24 años y medio transcurridos, la memoria de Merino no ha conseguido borrar ni un solo detalle de aquella noche y así se lo ha relatado a GARA.
Era él quien conducía la embarcación. Ya con el motor en punto muerto y las amarras lanzadas, todos los militantes se preparan para desembarcar. Los primeros en bajar de la zodiac son Pelitxo y Kurro, que logran acercarse a Rosa y situarse junto a ella. El tercero en bajar va a ser Joseba Merino... pero ya no da tiempo a más.
Según relata, se encontraba inclinado, cogiendo a su perra para pasarsela a Kurro, que esperaba ya al otro lado. "Entonces, -prosigue- pudimos ver como se tensaba una cuerda que inmovilizaba a Rosa y como ella caía súbitamente al suelo. Fue en ese momento cuando se escuchó un `¡Alto, Policía!’ y todo quedo iluminado. De continuo, sin dar tiempo a nada, se oyó un disparo suelto, y luego unos veinte txakurras, o más, comenzarían a disparar a la vez".
Merino relata que tanto él como Txapas y Pelu, que todavía se encontraban en la embarcación, saltan al agua para resguardarse de los disparos. En la primera ráfaga, sin embargo, ya caen muertos dos de los militantes de los Comandos Autónomos Anticapitalistas: Pelitxo, que se encontraba en suelo firme; y Pelu, en el agua.
Nada más acallarse las armas, dos embarcaciones de la Guardia Civil -cuerpo responsable de las actividades subacuáticas y que apoya el operativo- comienzan a acercarse desde el otro extremo, desde Pasai San Pedro. Merino recuerda que los botes contaban con potentes focos para la búsqueda.
Pese a nadar unas brazadas debajo del agua y conseguir esconderse entre unas rocas que le dieron refugio, Merino indica que su intento es inútil: "Me localizaron a punta de metralleta y me hicieron salir del agua, subirme a las rocas y colocarme con las manos en la cabeza, junto a Pelitxo", apunta.
Al cabo de pocos minutos, según recuerda el donostiarra, una embarcación de la Guardia Civil trae a Txapas, al que también obligan a subir a las rocas, junto a ellos.
Los tres permanecen con las manos en la cabeza hasta que un agente les obliga a identificarse. Merino recuerda que fue después de dar su nombre cuando se le aleja de sus compañeros. "Los policías estaban muy nerviosos, y con insultos y amenazas me dijeron que me separaría unos metros", rememora. Justo en ese momento, según relata, tres policías vestidos de pasaino se aproximan a Txapas y Pelitxo: "Se quedaron a menos de un metro y llevaban dos metralletas, -una Ingram 10 y una UZI- y una escopeta de postas", detalla. Merino indica que sus compañeros no articularon palabra ni hicieron movimiento alguno: "Soló se escuchó `vais a a morir’... y abrieron fuego".
Merino subraya que no esperaba tal cosa. "A esas alturas nos imaginabamos arrestados, torturados y muchos años en prisión, pero no pensabamos que podiamos morir de esa manera", resalta.
Los cuerpos sin vida de los dos jóvenes se desploman y caen a la ría por la fuerza de las balas que impactan en sus cuerpos. A Merino le cuesta contener la emoción: "Habían fusilado a mis compañeros, fueron muchísimas las balas que impactaron en sus cuerpos". Días después, la autopsia cuantificaría en 113 los proyectiles encontrados en los cuerpos sin vida de los cuatro militantes de los Comandos Autónomos Anticapitalistas.
Consumados los fusilamientos, Merino recuerda que fue arrastrado por un sendero, donde lo esposaron. Allí pudo observar a una pareja que estaba también retenida por la Policía. Después supo que estaban paseando por un sendero en el momento en que la policía tomaba la zona y que habían sido retenidos antes de la emboscada para evitar cualquier filtración de información.
Rosa Jimeno, por su parte, no puede ver nada, ya que sigue retenida a punta de pistola, boca abajo. Sufre un grave estado de shock nada más escuchar los disparos y rompe a gritar. Cerca de donde se encuentra se van amontonando los curiosos. La oscuridad y la situación lejana del enclave no les permite ver los hechos, pero sí pueden advertir la situación en que se encuentra Rosa. Los vecinos piden incluso a los policías, que tienen cortado el acceso, una ambulancia para que la joven sea asistida.
Cuando todo acaba, dos viajes en lancha transportan a los cuatro arrestados, Merino, Jimeno y la pareja de testigos, a la otra orilla situada en Pasai San Pedro.
Los cuerpos sin vida de los cuatro jóvenes son transportados a la Comandancia de Marina, donde permanecen hasta ser llevados al depósito de cadáveres del cementerio donostiarra de Polloe. De esta forma se saltan el procedimiento judicial regular, que establece que el levantamiento de los cadáveres debe realizarse en el lugar de los hechos por un juez forense para esclarecer, mediante un proceso de investigación, los motivos del fallecimiento.
A Rosa la llevan directamente a la comisaría de la Policía española en Donostia. Al día siguiente es trasladada a Madrid, y tras once días incomunicada pasa por la Audiencia Nacional española. Todo el periodo de incomunicación lo pasa preguntando por el estado de sus compañeros. Le aseguran que están vivos. No sabría la verdad hasta llegar a prisión, donde permaneció más de tres años.
Un operativo bien diseñado
Pese a que casi ha pasado un cuarto de siglo desde aquellos hechos que conmocionaron a la sociedad vasca, ni Merino ni Jimeno quieren olvidar ningún detalle aquella noche de 1984. Merino explica que el operativo estaba dirigido desde Madrid, concretamente desde la Brigada Central de Información de la Policía española; sin embargo, al tener lugar en Gipuzkoa la operación contó con la colaboración de la Brigada Provincial de la Policía española. Medios que dieron cuenta de aquellas muertes precisaron que participó un grupo de geos. Es más, la enciclopedia ``Euskal Herria y libertad’’asegura que este grupo especial de operaciones perteneciente a la Policía española se desplazó días a Donostia, alojándose concretamente en el Hotel Londres, para preparar la acción.
Merino no tiene constancia de este hecho pero relata GARA, con pelos y señales, algunos pormenores del operativo. Recuerda que se inició cuando uno de los agentes dio el alto y lanzó un disparo: "Esa era la señal para la que la veintena de txakurras comenzara a disparar a la vez", apunta. "Preten- dían cogernos por sorpresa y lo consiguieron. Fue una sorpresa total", añade.
Asegura que aunque eran veinte los agentes, que vestían de paisano, en total habrían participado cerca de tres centenares. "Antes no se tomaban las medidas de seguridad de ahora y a mí no me pusieron una capucha cuando me sacaron de allí. Yo pude ver el despliegue, era tremendo", asegura.
El arresto de la pareja de testigos también cree que fue parte del operativo, ya que los arrestaron antes de que sucedieran los hechos, por lo que sólo hubo testigos que escucharon cosas -sin ver nada- y lo único que pueden declarar son cosas como si la Policía dio o no el alto antes de disparar.
La noticia se extendió como la pólvora por todo el país. La mayoría de los familiares de los fallecidos conocieron la muerte de sus seres queridos mediante los medios de comunicación, excepto la familia del iruindarra Txapas. Sus tres hermanos fueron arrestados meses antes por la Policía española y en la comisaría les anticiparon de que su hermano Rafa resultaría muerto. La noche del 22 de marzo de 1984 una llamada anónima les hacía saber que ellos cumplían su palabra. Rafa había muerto.
Los entierros fueron multitudinarios. A día de hoy, las siluetas de Pelu, Txapas, Kurro y Pelitxo continúan visibles en la bahía pasaitarra para que los viandantes no olviden la tragedia que ocurrió hace casi 25 años en aquel paraje.
"Venganza" por la muerte de Casas
Algunos medios y analistas situarían la emboscada como una venganza del PSOE por el atentado mortal cometido un mes antes por los Comandos Autonómos Anticapitalistas contra el senador del PSOE Enrique Casas. Joseba Merino, a día de hoy, no tiene ninguna duda de ello. Y el hecho de que sólo él saliera vivo de aquella emboscada, a su juicio, lo prueba aún más. El vecino de Donostia estaba acusado de ser uno de los autores de aquella acción armada, por lo que "un mes despúes, capturar a uno de los responsables de la muerte de Casas era una valiosa demostración de la eficacia policial", apostilla.
Asimismo, Merino asegura que la Policía tenía gran interes en obtener información sobre los Comandos Autónomos Anticapitalistas. Los interrogatorios y las insistentes torturas sufridas en la comisaría le hicieron ver los puntos de interes de la Policia: "Saber si ETA (m) estaba detrás del atentado contra Casas y conocer la infraestructura que los Comandos Autónomos tenían al sur del Bidasoa". "Para todo ello me necesitaban con vida", apunta.
El ex preso donostiarra, que ha permanecido más de 17 años en prisión, está convencido de que los policías que se encontraban esa noche en Pasaia "no actuaron así porque se les ocurrió. La Policía sigue unas directrices, una escala de mandos. Primero el comisario, luego el comisario superior, el gobernador civil, y así hasta los ministros". "Fue una venganza por la muerte de Casas", concluye.
La situación política que se vivía en aquella época era muy convulsa. El Plan ZEN ya se encontraba en pleno funcionamiento con el incremento del número de policías y controles. El resultado era un continuo acoso, tanto a los refugiados que vivían al norte del Bidasoa como a la población del sur. Y los GAL ya llevaban algún tiempo desempeñando su labor. Cinco meses antes habían desaparecido Joxean Lasa y Joxi Zabala, y en diciembre morirían Ramon Oñederra, Kattu, y Mikel Goikoetxea, Txapela. El día 16 de moría a manos de los GEO Iñaki Ojeda.
Los Comandos Autónomos marcaron como objetivo a los máximos responsables de ese Plan ZEN en Euskal Herria: el secretario general del PSE y candidato a lehendakari, Txiki Benegas, y el secretario general del PSE, Enrique Casas. Finalmente optarían por el segundo y Casas resultaría muerto por disparos en su propia casa, el 23 de febrero.
113 proyectiles
impactaron en los cuatro cuerpos de los militantes de los Comandos Autónomos Anticapitalistas. Dos de ellos murieron en el agua y dos en tierra. Un proceso interminable
1984: Lakua investiga
La conmoción social ocasionada tras la emboscada de Pasaia lleva a Lakua a hacer una investigación seudoprivada de los hechos. La actitud del Juzgado fue beligerante y contraria a la investigación. En tan sólo unos meses, el caso quedó archivado. Los abogados recurrieron a la Audiencia Provincial y ésta aceptó tomar declaración a Jimeno y Merino en prisión. Pero sus declaraciones nunca serían reenviadas al juzgado de Donostia.
1987: Segundo archivo
Cuatro años después de los hechos, el caso queda archivado por segunda vez sin que sin se depuren responsabilidades.
2000: Nuevas diligencias
Los familiares de las víctimas y la acusación particular empreden nuevas diligencias. El abogado, Santiago González, observa entonces que falta toda la parte final del expediente, es decir las declaraciones de los supervivientes. El juzgado decide tomar declaración a los dos presos, junto a la pareja de testigos. Asimismo, se solicita a la Comisaria la identidad de los policías que participaron, consiguiendo la identidad de cuatro de ellos. En la declaración los cuatros agentes indicaron que ellos se encontraban en Pasai San Pedro, por lo que sólo trasladaron a los detenidos.
mayo de 2001: médico forense El magistrado del juzgado de Instrucción Nº 2 de Donostia toma declaración al médico forense Francisco Etxeberria, que afirma que los disparos se hicieron a una distancia corta.
Junio de 2004: otro parón
Un día después de identificar a un policía que podría tener relación con los hechos, el Juzgado de Donostia vuelve a archivar el caso "por el transcurso del plazo de prescripción sin que exista autor conocido". El auto fue recurrido siguiendo la doctrina del caso del secuestro de Segundo Marey, que recoge el "circulo cerrado de responsables". La Audiencia de Gipuzkoa reabre la investigación de los hechos, al considerar que "no puede considerarse prescrito el delito de homicidio".
2007: identifican a dos agentes El Juzgado de Donostia llama a declarar al agente identificado antes del cierre del caso. El policía asegura que los responsables de la organización del operativo serían el jefe de la Brigada Central de Información y el jefe de la Brigada Provincial.
19 de enero de 2009
Tras reactivarse la investigación judicial, se tomará declaración al entonces jefe de la Brigada Provincial de Gipuzkoa.
CAA Un anticapitalismo iconoclasta (libro en pdf)
Leer más...
P.A.R.R.U.S
Entre los años 1976 y 1988 explotó en Valencia, como si de pólvora se tratara, un partido que no era un partido, era un entero: El P.A.R.R.Ú.S (Partido Anacoreta Revolucionario Reconstituido Universalmente Salido).
El P.A.R.R.Ú.S fue una iniciativa pionera en nuestra ciudad de lo que mucho más tarde se ha dado a conocer como guerrilla de la comunicación, contrapublicidad u otros apelativos aún más rimbombantes y post modernos, pero que liga la acción crítica con el humor, la imaginación y el disfrute de la lucha.
El P.A.R.R.Ú.S. invadió la ciudad con más de quinientos modelos de panfletos, que ponían patas arriba al clero, a los políticos, al mundo fallero, a la campaña electoral, a jueces, a militares, a policías, a tricornios, a blaveros, a la maredegüeta, a botiguers y a botiflers , a la pareja, a los partidos y, en general, a la estulticia universalizada.
Redactó cientos de cartas que mandó escrupulosamente a políticos, falleros, ayuntamientos, comercios y empresas (El Corte Inglés, Mercadona, Danone, El Ocaso y a un interminable etcétera).
Eran los tiempos de las primeras elecciones nacionales y municipales, de la primera visita del papa, la campaña contra la OTAN, contra la central de Cofrentes, los nacionalismos con o sin azul. El P.A.R.R.Ú.S. no dejó títere con cabeza, su ingente actividad tuvo repercusión en los medios escritos como Levante, Cartelera Turia, Qué y Dónde, El Jueves…
El P.A.R.R.Ú.S. dedicó esfuerzo y constancia en devolverle a la sociedad valenciana su imagen esperpéntica reflejada en el espejo de la ironía. Ironía a raudales y de todas las clases, inteligente, zafia, chabacana, finísima, irreverente, aterciopelada...
Sus armas, la ironía y el humor, se fundieron en una, el arma de dar por el culo al poder en todas sus vertientes, este tipo de armas sabido es que no lo matan, pero lo dejan maltrecho y en evidencia delante de la gente.
El fabricante de aquellas bombas cargadas con acre ironía y detonadas con humor corrosivo que inundaron los despachos y las aceras en la Valencia de aquellos años, no fue otro que Manuel Ramírez, arropado, eso sí, por un puñado de fieles compañeros, que hicieron que esta ciudad en plena transición fuera menos gris, menos tediosa que lo que es ahora en plena democracia.
Vaya con esta exposición nuestro reconocimiento a ellos, a ellas, y a él, al Bigotes.
Para ver la galería, las imágenes se irán colgando aquí además de estar expuestas en el Ateneo Al Margen (C/ Palma 3, Barrio del Carmen)
Leer más...
El P.A.R.R.Ú.S fue una iniciativa pionera en nuestra ciudad de lo que mucho más tarde se ha dado a conocer como guerrilla de la comunicación, contrapublicidad u otros apelativos aún más rimbombantes y post modernos, pero que liga la acción crítica con el humor, la imaginación y el disfrute de la lucha.
El P.A.R.R.Ú.S. invadió la ciudad con más de quinientos modelos de panfletos, que ponían patas arriba al clero, a los políticos, al mundo fallero, a la campaña electoral, a jueces, a militares, a policías, a tricornios, a blaveros, a la maredegüeta, a botiguers y a botiflers , a la pareja, a los partidos y, en general, a la estulticia universalizada.
Redactó cientos de cartas que mandó escrupulosamente a políticos, falleros, ayuntamientos, comercios y empresas (El Corte Inglés, Mercadona, Danone, El Ocaso y a un interminable etcétera).
Eran los tiempos de las primeras elecciones nacionales y municipales, de la primera visita del papa, la campaña contra la OTAN, contra la central de Cofrentes, los nacionalismos con o sin azul. El P.A.R.R.Ú.S. no dejó títere con cabeza, su ingente actividad tuvo repercusión en los medios escritos como Levante, Cartelera Turia, Qué y Dónde, El Jueves…
El P.A.R.R.Ú.S. dedicó esfuerzo y constancia en devolverle a la sociedad valenciana su imagen esperpéntica reflejada en el espejo de la ironía. Ironía a raudales y de todas las clases, inteligente, zafia, chabacana, finísima, irreverente, aterciopelada...
Sus armas, la ironía y el humor, se fundieron en una, el arma de dar por el culo al poder en todas sus vertientes, este tipo de armas sabido es que no lo matan, pero lo dejan maltrecho y en evidencia delante de la gente.
El fabricante de aquellas bombas cargadas con acre ironía y detonadas con humor corrosivo que inundaron los despachos y las aceras en la Valencia de aquellos años, no fue otro que Manuel Ramírez, arropado, eso sí, por un puñado de fieles compañeros, que hicieron que esta ciudad en plena transición fuera menos gris, menos tediosa que lo que es ahora en plena democracia.
Vaya con esta exposición nuestro reconocimiento a ellos, a ellas, y a él, al Bigotes.
Para ver la galería, las imágenes se irán colgando aquí además de estar expuestas en el Ateneo Al Margen (C/ Palma 3, Barrio del Carmen)
Leer más...
PP-PSOE pacten a València homenatjar els feixistes amb un monòlit sobre una fossa comuna amb milers de víctimes del franquisme
Les notícies apuntaven que era l’ajuntament del PP de València, presidit per Rita Barberá, qui instal·lava el monòlit als feixistes sobre la fossa comuna de la Secció 7ª Dreta en la qual van ser enterrades milers de víctimes del franquisme, moltes d’elles, militants socialistes durant la República.
No obstant això, els veritables promotors queden al descobert, quan al conèixer que s’instal·lava l’esmentat monòlit, fet considerat com delicte d’apologia del feixisme en qualsevol país d’estructura democràtica, i mentre en la resta de l’estat estan retirant-se els símbols franquistes, el dia 11 de febrer, el Fòrum per la Memòria del País Valencià i familiars de víctimes llençades a aquesta fossa, recolzats per diverses entitats i associacions de València, interposem un recurs contenciós-administratiu sol·licitant la suspensió immediata de les obres, accedint el jutjat eixe mateix dia. Quan citen a les parts el 15 de febrer perquè el jutjat decidisca si manté la suspensió cautelar de les obres, la qual cosa no succeeix la que l’anul·la, l’advocada de l’ajuntament argumenta que les obres es realitzen a petició del PSOE, presentant un expedient administratiu que acredita que el dia 18 de gener el Grup Municipal Socialista, va presentar una moció demanant la realització d’obres i la instal·lació d’un monument en la fossa comuna de la Secció 7ª Dreta, el que s’aprova en la sessió del dia 25 de gener, és a dir, 7 dies més tard. Però ja el dia 9 de febrer en el diari Levante-emv, en un article sobre la denúncia de la realització de les obres, s’especifica que tant el monòlit (de 5 tones), com el lema, “en memòria de tots els qui van donar la seua vida per l’Espanya que creien millor” van ser pactats pel PP-PSOE
Davant aquest fet volem denunciar la complicitat entre el PP i PSOE per a esborrar la memòria de totes les persones que van caure per defensar la llibertat i el bé comú, insistint a qualsevol preu en la teoria dels "dos bàndols", cosa que mai no va existir, ja que en aquest país va haver un criminal colp d’estat militar feixista, recolzat per la potència imperialista més poderosa del món en aquell moment que era l’Alemanya nazi (i per altres forces com el feixisme italià de Mussolini, Portugal i tropes del nord d’Àfrica), contra el legítim govern de la II República, constituït després d’unes eleccions lliures i democràtiques, al que el poble va plantar cara mitjançant una guerra de resistència antifeixista que va durar tres anys i en la qual van caure centenars de milers de resistents i de població civil.
També denunciem el doble joc i la hipocresia del PSOE, descendents molts dels seus afiliats/es de militars i falangistes amb càrrecs en el règim genocida franquista, que d’una banda parla de rehabilitar a les víctimes i per una altra, signa i promou lleis de punt final, com la Llei d’Amnistia de 1977 i la coneguda com Llei de la Memòria Històrica de 2007, en la qual no solament no es fa justícia als centenars de milers de víctimes del franquisme, sinó que blinda la impunitat als responsables i col·laboradors d’aquell genocidi. I pel que respecta al monòlit als feixistes sobre la fossa comuna, d’un costat impulsa la realització de les obres presentant la moció en l’ajuntament de València i pacta el monòlit, i d’una altra, el portaveu del PSOE a València per a tot allò relacionat amb la memòria històrica, Matías Alonso, publicava en Las Provincias i el Levante-emv articles denominats “monòlit infame”, contra la seua instal·lació.
Els signants d’ aquest manifest, al mateix temps que demanem l’adhesió a totes les persones i col·lectius que s’asseuen identificades amb el seu contingut, demanem a l’Ajuntament de València i al PSOE, que suspenga immediatament la instal·lació d’aquest monòlit, que posa en un mateix plànol a les víctimes i als seus botxins, ja que mai poden ser comparables els criminals defensors del feixisme i del totalitarisme, responsables de la guerra i de la mort de centenars de milers de víctimes, amb les persones que van caure defensant la llibertat i el bé comú, al mateix temps que demanem que, ja que no rehabiliten jurídicament a les víctimes, ni jutgen als responsables i col·laboradors del genocidi franquista, el que succeeïx en qualsevol país democràtic que ha sofert una dictadura militar feixista, que almenys respecte la seua memòria i no construïsca sobres les seues restes un monument als seus assassins.
SIGNANTS: Fòrum per la Memòria del País Valencià, Centre Social Terra, Esquerra Anticapitalista, Antifeixistes.org, Maulets, COS L’Horta, CNT-València, Alerta Solidaria, Col·lectiu Antifeixista de València, Comissió de la Dignitat, Endavant-OSAN, Izquierda Republicana de València, Pedro L. Angosto. Historiador, Col·lectiu A les Trinxeres de Ponent (Lleida), CGT València, Solange Voiry, funcionaria (Bélgica), Sabadell per la República, Mª José Barreiro López de Gamarra, familiar de represaliados
ADHESIONS: forumperlamemoria@nodo50.org
Leer más...
No obstant això, els veritables promotors queden al descobert, quan al conèixer que s’instal·lava l’esmentat monòlit, fet considerat com delicte d’apologia del feixisme en qualsevol país d’estructura democràtica, i mentre en la resta de l’estat estan retirant-se els símbols franquistes, el dia 11 de febrer, el Fòrum per la Memòria del País Valencià i familiars de víctimes llençades a aquesta fossa, recolzats per diverses entitats i associacions de València, interposem un recurs contenciós-administratiu sol·licitant la suspensió immediata de les obres, accedint el jutjat eixe mateix dia. Quan citen a les parts el 15 de febrer perquè el jutjat decidisca si manté la suspensió cautelar de les obres, la qual cosa no succeeix la que l’anul·la, l’advocada de l’ajuntament argumenta que les obres es realitzen a petició del PSOE, presentant un expedient administratiu que acredita que el dia 18 de gener el Grup Municipal Socialista, va presentar una moció demanant la realització d’obres i la instal·lació d’un monument en la fossa comuna de la Secció 7ª Dreta, el que s’aprova en la sessió del dia 25 de gener, és a dir, 7 dies més tard. Però ja el dia 9 de febrer en el diari Levante-emv, en un article sobre la denúncia de la realització de les obres, s’especifica que tant el monòlit (de 5 tones), com el lema, “en memòria de tots els qui van donar la seua vida per l’Espanya que creien millor” van ser pactats pel PP-PSOE
Davant aquest fet volem denunciar la complicitat entre el PP i PSOE per a esborrar la memòria de totes les persones que van caure per defensar la llibertat i el bé comú, insistint a qualsevol preu en la teoria dels "dos bàndols", cosa que mai no va existir, ja que en aquest país va haver un criminal colp d’estat militar feixista, recolzat per la potència imperialista més poderosa del món en aquell moment que era l’Alemanya nazi (i per altres forces com el feixisme italià de Mussolini, Portugal i tropes del nord d’Àfrica), contra el legítim govern de la II República, constituït després d’unes eleccions lliures i democràtiques, al que el poble va plantar cara mitjançant una guerra de resistència antifeixista que va durar tres anys i en la qual van caure centenars de milers de resistents i de població civil.
També denunciem el doble joc i la hipocresia del PSOE, descendents molts dels seus afiliats/es de militars i falangistes amb càrrecs en el règim genocida franquista, que d’una banda parla de rehabilitar a les víctimes i per una altra, signa i promou lleis de punt final, com la Llei d’Amnistia de 1977 i la coneguda com Llei de la Memòria Històrica de 2007, en la qual no solament no es fa justícia als centenars de milers de víctimes del franquisme, sinó que blinda la impunitat als responsables i col·laboradors d’aquell genocidi. I pel que respecta al monòlit als feixistes sobre la fossa comuna, d’un costat impulsa la realització de les obres presentant la moció en l’ajuntament de València i pacta el monòlit, i d’una altra, el portaveu del PSOE a València per a tot allò relacionat amb la memòria històrica, Matías Alonso, publicava en Las Provincias i el Levante-emv articles denominats “monòlit infame”, contra la seua instal·lació.
Els signants d’ aquest manifest, al mateix temps que demanem l’adhesió a totes les persones i col·lectius que s’asseuen identificades amb el seu contingut, demanem a l’Ajuntament de València i al PSOE, que suspenga immediatament la instal·lació d’aquest monòlit, que posa en un mateix plànol a les víctimes i als seus botxins, ja que mai poden ser comparables els criminals defensors del feixisme i del totalitarisme, responsables de la guerra i de la mort de centenars de milers de víctimes, amb les persones que van caure defensant la llibertat i el bé comú, al mateix temps que demanem que, ja que no rehabiliten jurídicament a les víctimes, ni jutgen als responsables i col·laboradors del genocidi franquista, el que succeeïx en qualsevol país democràtic que ha sofert una dictadura militar feixista, que almenys respecte la seua memòria i no construïsca sobres les seues restes un monument als seus assassins.
SIGNANTS: Fòrum per la Memòria del País Valencià, Centre Social Terra, Esquerra Anticapitalista, Antifeixistes.org, Maulets, COS L’Horta, CNT-València, Alerta Solidaria, Col·lectiu Antifeixista de València, Comissió de la Dignitat, Endavant-OSAN, Izquierda Republicana de València, Pedro L. Angosto. Historiador, Col·lectiu A les Trinxeres de Ponent (Lleida), CGT València, Solange Voiry, funcionaria (Bélgica), Sabadell per la República, Mª José Barreiro López de Gamarra, familiar de represaliados
ADHESIONS: forumperlamemoria@nodo50.org
Leer más...
El Rey de España Juan Carlos I coordinó el golpe de estado del 23-F de 1981, dice el coronel Amadeo Martínez
Don Amadeo Martínez Inglés, ex-coronel del Ejército, hizo un informe sobre los hechos acaecidos en España el 23 de febrero de 1981 presentando que el rey Juan Carlos I fue el máximo responsable.
AL Excmo Sr. Presidente del Congreso de los diputados de las Cortes Españolas
Don Amadeo Martínez Inglés, coronel del Ejército, escritor e historiador militar, se dirige a VE y a la Cámara que preside con arreglo a lo que dispone el artículo 77.1 de la Constitución española manifestándole lo siguiente:
Con fecha 23 de septiembre de 2005, y con arreglo a cuanto dispone el artículo 77.1 de la Constitución española, remití al presidente de esa Cámara un exhaustivo Informe (40 páginas) sobre los hechos acaecidos en España en la tarde/noche del 23 de febrero de 1981 (popularmente conocidos como la “intentona involucionista del 23-F”) en el que, después de una larga investigación de más de veinte años, presentaba toda una serie de indicios racionales que apuntaban a que el rey Juan Carlos I fue el máximo responsable de su planificación, coordinación, preparación y ejecución. En consecuencia le solicitaba la creación de una Comisión de Investigación, conforme a lo que establece el artículo 76.1 de la Carta Magna, que estudiara, investigara y analizara tan deleznable episodio de la reciente historia de España y depurara las responsabilidades (políticas e históricas, preferentemente) en las que pudo incurrir el monarca español.
En enero de 2006, cuatro meses después del envío del Informe al presidente del Congreso de los Diputados y dada la nula respuesta de éste al mismo, decidí enviar el prolijo documento al presidente del Senado, al del Gobierno de la nación y a los de las más altas instituciones del Estado: Consejo General del Poder Judicial, Tribunal Supremo, Tribunal Constitucional, Consejo de Estado…etc, etc.
Al no obtener ninguna respuesta de esas preeminentes instituciones del Estado (a excepción del Senado que acusó recibo a través de la Comisión de peticiones de esa Cámara), un año después, con fecha 23 de febrero de 2007, presenté personalmente en la sede del Congreso de los Diputados el mismo Informe solicitando de nuevo la creación de una Comisión que investigara el supuesto golpe de Estado del 23-F; visto, además, lo ocurrido en esa Cámara el día 23 de febrero del año anterior, fecha en que se cumplía el vigésimo quinto aniversario de tan desgraciado evento, al rechazar de plano algunos grupos parlamentarios la nota institucional que pretendía difundir su presidente y que, como venía siendo costumbre en los últimos años, señalaba al rey Juan Carlos como supremo y único “salvador de la democracia y las libertades del pueblo español” puestas en peligro por el golpista Tejero.
Como consecuencia de todo lo anterior y consciente de que ni el Congreso de los Diputados, con su señor presidente al frente, ni el resto de autoridades a las que había dirigido el documento se iban a molestar en acusar recibo del mismo decidí, en febrero de 2008, publicar todas mis investigaciones sobre el rey Juan Carlos en forma de libro (“Juan Carlos I, el último Borbón”), un extenso trabajo sobre la vida del monarca español en el que analizo, después de muchos años de estudio y dedicación, no sólo el ya comentado asunto del 23-F sino algunas de las numerosas y graves irregularidades políticas, militares, familiares, económicas… que ha protagonizado a lo largo de sus tres décadas largas de reinado. Muchas de estas irregularidades son, obviamente, presuntos y graves delitos que no deben quedar escondidos, de ninguna de las maneras, bajo la alfombra de la historia.
El 4 de abril de 2008, tras las elecciones de 9 de marzo y constituidas las nuevas Cortes Generales salidas de la voluntad popular, me dirigí por primera vez a VE como presidente del Congreso de los Diputados para, en virtud de lo que contempla el ya citado artículo 77.1 de la Carta Magna española, exigir la creación de la ya repetidas veces solicitada Comisión parlamentaria que procediera de inmediato a estudiar e investigar las muy claras responsabilidades del monarca español en los hechos que le denunciaba, y que son los siguientes:
1º.- La llamada durante años “intentona involucionista del 23-F” y que en realidad no fue tal sino una chapucera maniobra borbónica de altos vuelos, al margen de la Constitución y de las leyes, para cambiar el Gobierno legítimo de la nación en provecho de la Corona.
2º.- La creación y organización de los autoproclamados Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL), compuestos por determinados estamentos de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado y del Ejército (de los que el monarca español tuvo conocimiento antes de que empezaran a actuar a través de documentos reservados del CESID) y que cometieron, con métodos expeditivos criminales, por lo menos veintiocho asesinatos de Estado y un secuestro.
3º.- El sorprendente y rápido enriquecimiento de su familia (en treinta años ha pasado de la indigencia más absoluta a disponer de una de las mayores fortunas de Europa, según informaciones de toda solvencia que no han sido desmentidas por La Zarzuela).
4º.- La aceptación continuada de regalos y donaciones por parte de particulares (yates, coches…) que lógicamente harían los interesados persiguiendo algo a cambio.
5º.- Los pagos con fondos reservados de Presidencia del Gobierno y de los ministerios de Defensa e Interior para enfrentar el chantaje de determinada vedette del espectáculo español, que disponía de comprometedores vídeos sexuales con el rey Juan Carlos.
6º.- La desgraciada muerte del infante D. Alfonso de Borbón en “Villa Giralda” (residencia de los condes de Barcelona en Estoril) el 29 de marzo de 1956 y que al hilo de los análisis profesionales incluidos en el trabajo de referencia dejan bastante claro que el supuesto accidente pudo ser en realidad un fratricidio premeditado.
El 8 de octubre de 2008, me dirigí por segunda vez a VE adjuntándole un informe sobre la anómala actuación del monarca español (entonces príncipe de España y a cargo interinamente de la jefatura del Estado español) en relación con la entrega a Marruecos, en noviembre de 1975, de la antigua provincia española del Sahara Occidental. Del que se desprende que, con arreglo a testimonios e investigaciones históricas de toda solvencia, Juan Carlos de Borbón pudo cometer presuntos delitos de alta traición, cobardía ante el enemigo y genocidio del pueblo saharaui, en grado de colaboración necesaria.
Con fecha 2 de marzo de 2009, y con casi un año de retraso, recibí por fin el correspondiente acuse de recibo al primero de mis escritos dirigido a su autoridad, firmado por la jefa del Departamento de Registro y Distribución de Documentos del Congreso de los Diputados, en el que me comunicaba que el citado documento había tenido entrada en esa Cámara y que había sido trasladado a la Comisión de Peticiones de la misma para “su oportuno estudio y tramitación”.
En diciembre de 2009, diez meses después de que me llegara la notificación señalada en el apartado anterior, vista la escasa premura con la que se había desempeñado la siempre laboriosa Cámara Baja de las Cortes Españolas en el tema del acuse de recibo a mi escrito de denuncia del rey y ante las puertas de lo que VE ha denominado públicamente como “período hábil entre sesiones” y para el resto de los mortales no dejan de ser unas descomunales vacaciones de Navidad y año Nuevo (48 días), con el peligro añadido de que pasaran decenios antes de que volviera a saber algo de ese “oportuno estudio y tramitación” por parte de la Comisión de Peticiones del Congreso…decidí dar un paso más en la, sin duda, ardua tarea profesional que yo mismo me he impuesto dando a conocer al pueblo español, a través de un nuevo libro (“La Conspiración de mayo”), las últimas y sorprendentes revelaciones sobre el 23-F que obraban en mi poder tras muchos años de investigaciones en lo más reservado del estamento militar. Y que aclaran de una forma definitiva, radical, irrefutable… las tramas, los contubernios y los espurios pactos que jalonaron la larga planificación, preparación y ejecución de tan desgraciado evento de nuestra historia reciente. Revelaciones inéditas que, ingenuamente, venía reservando como oro en paño para ponerlas a disposición de sus señorías cuando de verdad quisieran depurar las altas responsabilidades que a día de hoy, y en relación con ese falso golpe militar, apuntan indefectiblemente hacia la borbónica figura del todavía “rey de todos los españoles”.
Algo debía hacer, sin duda, a título personal, ante la pasividad culpable de la Cámara que VE preside que, resulta meridianamente claro, ha elegido el inconveniente camino del silencio administrativo, el mirar para otro lado y el marear la perdiz ante las gravísimas y reiterativas denuncias presentadas por un ciudadano español contra el actual jefe del Estado; efectuadas, eso sí, tras muchos años de investigación y apoyadas, además, en irrefutables indicios racionales de culpabilidad del mismo en presuntos delitos de golpismo, terrorismo de Estado, malversación de fondos públicos, corrupción… etc, etc. Y ese algo debía ser el sacar a la luz pública, el desvelar por primera vez a los medios de comunicación y a la sociedad española en general uno de los misterios mejor guardados de la transición española, un absoluto secreto militar dormido durante décadas en las entrañas del “gran mudo” castrense español, presentando como nació, se preparó, estudió y organizó el golpe duro “a la turca”, la gran apuesta golpista denominada “Operación Móstoles” dentro de un movimiento militar (un nuevo “Alzamiento Nacional”) de corte franquista que, preparado para ponerse en marcha en la madrugada del 2 de mayo de 1981, hubiera podido conducir al país a una nueva guerra civil. Y para desmontar el cual, saltándose a la torera la Constitución y las leyes, el rey de España no dudó en dar el placet a sus generales cortesanos (Armada y Milans) para que planificaran y ejecutaran, en estrecho contacto con los principales partidos políticos del arco parlamentario español, la chapucera maniobra político-militar-institucional que inmediatamente sería conocida en España y en todo el mundo como el “golpe involucionista del 23-F”.
Señor presidente del Congreso de los Diputados: En poder ya del pueblo soberano mis últimas investigaciones sobre el 23-F y con ellas el secreto mejor guardado del Ejército español en relación con la trama que lo hizo posible y, por lo tanto, a disposición de las Cortes españolas que pueden conocer de primera mano como se fraguó uno de los hechos más controvertidos de la reciente historia de este país, y con mi ofrecimiento más leal para que tanto el Congreso de los Diputados como el Senado puedan recibir toda la información complementaria que precisen sobre tan importante asunto, me permito solicitar de VE lo siguiente:
Que con arreglo a lo que contempla el artículo 76.1 de la Constitución española, y puesto que ni puede ni debe ser asumido por el pueblo español y sus instituciones el lamentable hecho de que la jefatura del Estado esté ocupada por un presunto delincuente culpable de delitos de golpismo y terrorismo de Estado, se constituya con urgencia en la Cámara que VE preside una Comisión de Investigación que depure las responsabilidades del actual rey de España, Juan Carlos I; tanto en los hechos acaecidos en este país en la tarde/noche del 23 de febrero de 1981 (denominados indebidamente desde entonces por los poderes públicos como “intentona involucionista a cargo de militares y guardias civiles nostálgicos del anterior régimen”) como en los ocurridos entre los años 1983-1986 relacionados con la guerra sucia contra ETA (28 asesinatos y 1 secuestro) a cargo de mercenarios y miembros de los CFSE y del Ejército. Así como en aquellas otras actividades presuntamente delictivas en las que haya podido intervenir o conocer el actual monarca español y que se presentan, estudian y valoran en los periódicos informes que este historiador se ha permitido enviar a las Cortes españolas.
Y como incuestionable corolario, ante la gravedad de los delitos presuntamente cometidos por Juan Carlos de Borbón tanto en el desempeño de sus atribuciones constitucionales como en aquellas otras que manifiestamente no lo eran o atentaban contra ella, se proceda por el Congreso de los Diputados (máxima representación del poder soberano del pueblo español y única institución nacional que pude hacerlo constitucionalmente) a iniciar los trámites oportunos y urgentes para que las Cortes españolas, de acuerdo a lo que recoge el artículo 59.2 de la Carta Magna, puedan “reconocer la inhabilitación” del actual rey de España, Juan Carlos I, para seguir ostentando la jefatura del Estado español a título de rey.
Sin perjuicio de las responsabilidades de todo tipo (incluidas las penales) que en un Estado verdaderamente democrático y de derecho, en el que todos los ciudadanos son iguales ante la ley, podrían serle atribuidas en el futuro al ciudadano Borbón y que, vuelvo a repetirle una vez más, señor presidente del Congreso, tienen que ver con gravísimos, y de momento presuntos, delitos de golpismo, terrorismo de Estado, malversación de fondos públicos, fratricidio premeditado, corrupción… etc, etc.
Y por último, señor presidente del Congreso de los Diputados, si la Cámara que VE preside piensa seguir despreciando y obviando mis denuncias como ha venido haciendo estos últimos cinco años o hibernándolas a perpetuidad (para estudio y tramitación) en la Comisión de Peticiones de la misma, como ha hecho en los últimos diez meses y parece ser quiere seguir haciendo en el futuro, le ruego me comunique oficialmente ante que autoridad de este país, y en que forma, debo formularlas a partir de ahora. Porque, desde luego, el historiador militar que suscribe no va a renunciar en absoluto a que el pueblo español sepa, clara y contundentemente, que clase de “salvador de la democracia” ocupa la jefatura del Estado y, además, está convencido de que, aunque la sacrosanta Constitución del 78 especifica con rotundidad manifiesta que este hombre (o dios), el rey, es inviolable e irresponsable ante la justicia de los hombres (esperemos que ante la divina, no), algún mecanismo debe existir en un Estado democrático y de derecho como se supone es el español de hoy, para poder sentarlo en el banquillo si se demuestra que ha cometido delitos execrables.
Mecanismos democráticos, como los puestos en marcha recientemente en un país en vías de desarrollo y, en teoría, menos respetuoso que España con los parámetros propios de un Estado de derecho como es Perú, en el que se acaba de condenar nada menos que a veinticinco años de prisión al ex presidente Alberto Fujimori, por unos delitos prácticamente iguales a los presuntamente cometidos por el rey Juan Carlos I en la década de los ochenta del siglo pasado: golpismo y terrorismo de Estado.
Porque, de no ser así, señor presidente del Congreso de los Diputados, si el actual jefe del Estado español (a título de rey por deseo testicular del dictador Franco; asquerosa eyaculación política que, sin embargo, aceptó sin rechistar la aborregada y cobarde ciudadanía de la época con sus dirigentes políticos a la cabeza) está por encima de las leyes y de la justicia de los hombres, dígame en que se diferencia VE de, por ejemplo, el antiguo presidente de las Cortes franquistas y del Consejo del reino, el falangista Rodríguez de Valcárcel. Ante quien, por cierto, el 22 de noviembre de 1975 juró fidelidad a los principios fundamentales del Estado fascista salido de julio de 1936, el actual rey de España, Juan Carlos I, el último Borbón.
Firmo el presente escrito en Alcalá de Henares a 16 de febrero de 2010
Kaos en la red
Leer más...
AL Excmo Sr. Presidente del Congreso de los diputados de las Cortes Españolas
Don Amadeo Martínez Inglés, coronel del Ejército, escritor e historiador militar, se dirige a VE y a la Cámara que preside con arreglo a lo que dispone el artículo 77.1 de la Constitución española manifestándole lo siguiente:
Con fecha 23 de septiembre de 2005, y con arreglo a cuanto dispone el artículo 77.1 de la Constitución española, remití al presidente de esa Cámara un exhaustivo Informe (40 páginas) sobre los hechos acaecidos en España en la tarde/noche del 23 de febrero de 1981 (popularmente conocidos como la “intentona involucionista del 23-F”) en el que, después de una larga investigación de más de veinte años, presentaba toda una serie de indicios racionales que apuntaban a que el rey Juan Carlos I fue el máximo responsable de su planificación, coordinación, preparación y ejecución. En consecuencia le solicitaba la creación de una Comisión de Investigación, conforme a lo que establece el artículo 76.1 de la Carta Magna, que estudiara, investigara y analizara tan deleznable episodio de la reciente historia de España y depurara las responsabilidades (políticas e históricas, preferentemente) en las que pudo incurrir el monarca español.
En enero de 2006, cuatro meses después del envío del Informe al presidente del Congreso de los Diputados y dada la nula respuesta de éste al mismo, decidí enviar el prolijo documento al presidente del Senado, al del Gobierno de la nación y a los de las más altas instituciones del Estado: Consejo General del Poder Judicial, Tribunal Supremo, Tribunal Constitucional, Consejo de Estado…etc, etc.
Al no obtener ninguna respuesta de esas preeminentes instituciones del Estado (a excepción del Senado que acusó recibo a través de la Comisión de peticiones de esa Cámara), un año después, con fecha 23 de febrero de 2007, presenté personalmente en la sede del Congreso de los Diputados el mismo Informe solicitando de nuevo la creación de una Comisión que investigara el supuesto golpe de Estado del 23-F; visto, además, lo ocurrido en esa Cámara el día 23 de febrero del año anterior, fecha en que se cumplía el vigésimo quinto aniversario de tan desgraciado evento, al rechazar de plano algunos grupos parlamentarios la nota institucional que pretendía difundir su presidente y que, como venía siendo costumbre en los últimos años, señalaba al rey Juan Carlos como supremo y único “salvador de la democracia y las libertades del pueblo español” puestas en peligro por el golpista Tejero.
Como consecuencia de todo lo anterior y consciente de que ni el Congreso de los Diputados, con su señor presidente al frente, ni el resto de autoridades a las que había dirigido el documento se iban a molestar en acusar recibo del mismo decidí, en febrero de 2008, publicar todas mis investigaciones sobre el rey Juan Carlos en forma de libro (“Juan Carlos I, el último Borbón”), un extenso trabajo sobre la vida del monarca español en el que analizo, después de muchos años de estudio y dedicación, no sólo el ya comentado asunto del 23-F sino algunas de las numerosas y graves irregularidades políticas, militares, familiares, económicas… que ha protagonizado a lo largo de sus tres décadas largas de reinado. Muchas de estas irregularidades son, obviamente, presuntos y graves delitos que no deben quedar escondidos, de ninguna de las maneras, bajo la alfombra de la historia.
El 4 de abril de 2008, tras las elecciones de 9 de marzo y constituidas las nuevas Cortes Generales salidas de la voluntad popular, me dirigí por primera vez a VE como presidente del Congreso de los Diputados para, en virtud de lo que contempla el ya citado artículo 77.1 de la Carta Magna española, exigir la creación de la ya repetidas veces solicitada Comisión parlamentaria que procediera de inmediato a estudiar e investigar las muy claras responsabilidades del monarca español en los hechos que le denunciaba, y que son los siguientes:
1º.- La llamada durante años “intentona involucionista del 23-F” y que en realidad no fue tal sino una chapucera maniobra borbónica de altos vuelos, al margen de la Constitución y de las leyes, para cambiar el Gobierno legítimo de la nación en provecho de la Corona.
2º.- La creación y organización de los autoproclamados Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL), compuestos por determinados estamentos de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado y del Ejército (de los que el monarca español tuvo conocimiento antes de que empezaran a actuar a través de documentos reservados del CESID) y que cometieron, con métodos expeditivos criminales, por lo menos veintiocho asesinatos de Estado y un secuestro.
3º.- El sorprendente y rápido enriquecimiento de su familia (en treinta años ha pasado de la indigencia más absoluta a disponer de una de las mayores fortunas de Europa, según informaciones de toda solvencia que no han sido desmentidas por La Zarzuela).
4º.- La aceptación continuada de regalos y donaciones por parte de particulares (yates, coches…) que lógicamente harían los interesados persiguiendo algo a cambio.
5º.- Los pagos con fondos reservados de Presidencia del Gobierno y de los ministerios de Defensa e Interior para enfrentar el chantaje de determinada vedette del espectáculo español, que disponía de comprometedores vídeos sexuales con el rey Juan Carlos.
6º.- La desgraciada muerte del infante D. Alfonso de Borbón en “Villa Giralda” (residencia de los condes de Barcelona en Estoril) el 29 de marzo de 1956 y que al hilo de los análisis profesionales incluidos en el trabajo de referencia dejan bastante claro que el supuesto accidente pudo ser en realidad un fratricidio premeditado.
El 8 de octubre de 2008, me dirigí por segunda vez a VE adjuntándole un informe sobre la anómala actuación del monarca español (entonces príncipe de España y a cargo interinamente de la jefatura del Estado español) en relación con la entrega a Marruecos, en noviembre de 1975, de la antigua provincia española del Sahara Occidental. Del que se desprende que, con arreglo a testimonios e investigaciones históricas de toda solvencia, Juan Carlos de Borbón pudo cometer presuntos delitos de alta traición, cobardía ante el enemigo y genocidio del pueblo saharaui, en grado de colaboración necesaria.
Con fecha 2 de marzo de 2009, y con casi un año de retraso, recibí por fin el correspondiente acuse de recibo al primero de mis escritos dirigido a su autoridad, firmado por la jefa del Departamento de Registro y Distribución de Documentos del Congreso de los Diputados, en el que me comunicaba que el citado documento había tenido entrada en esa Cámara y que había sido trasladado a la Comisión de Peticiones de la misma para “su oportuno estudio y tramitación”.
En diciembre de 2009, diez meses después de que me llegara la notificación señalada en el apartado anterior, vista la escasa premura con la que se había desempeñado la siempre laboriosa Cámara Baja de las Cortes Españolas en el tema del acuse de recibo a mi escrito de denuncia del rey y ante las puertas de lo que VE ha denominado públicamente como “período hábil entre sesiones” y para el resto de los mortales no dejan de ser unas descomunales vacaciones de Navidad y año Nuevo (48 días), con el peligro añadido de que pasaran decenios antes de que volviera a saber algo de ese “oportuno estudio y tramitación” por parte de la Comisión de Peticiones del Congreso…decidí dar un paso más en la, sin duda, ardua tarea profesional que yo mismo me he impuesto dando a conocer al pueblo español, a través de un nuevo libro (“La Conspiración de mayo”), las últimas y sorprendentes revelaciones sobre el 23-F que obraban en mi poder tras muchos años de investigaciones en lo más reservado del estamento militar. Y que aclaran de una forma definitiva, radical, irrefutable… las tramas, los contubernios y los espurios pactos que jalonaron la larga planificación, preparación y ejecución de tan desgraciado evento de nuestra historia reciente. Revelaciones inéditas que, ingenuamente, venía reservando como oro en paño para ponerlas a disposición de sus señorías cuando de verdad quisieran depurar las altas responsabilidades que a día de hoy, y en relación con ese falso golpe militar, apuntan indefectiblemente hacia la borbónica figura del todavía “rey de todos los españoles”.
Algo debía hacer, sin duda, a título personal, ante la pasividad culpable de la Cámara que VE preside que, resulta meridianamente claro, ha elegido el inconveniente camino del silencio administrativo, el mirar para otro lado y el marear la perdiz ante las gravísimas y reiterativas denuncias presentadas por un ciudadano español contra el actual jefe del Estado; efectuadas, eso sí, tras muchos años de investigación y apoyadas, además, en irrefutables indicios racionales de culpabilidad del mismo en presuntos delitos de golpismo, terrorismo de Estado, malversación de fondos públicos, corrupción… etc, etc. Y ese algo debía ser el sacar a la luz pública, el desvelar por primera vez a los medios de comunicación y a la sociedad española en general uno de los misterios mejor guardados de la transición española, un absoluto secreto militar dormido durante décadas en las entrañas del “gran mudo” castrense español, presentando como nació, se preparó, estudió y organizó el golpe duro “a la turca”, la gran apuesta golpista denominada “Operación Móstoles” dentro de un movimiento militar (un nuevo “Alzamiento Nacional”) de corte franquista que, preparado para ponerse en marcha en la madrugada del 2 de mayo de 1981, hubiera podido conducir al país a una nueva guerra civil. Y para desmontar el cual, saltándose a la torera la Constitución y las leyes, el rey de España no dudó en dar el placet a sus generales cortesanos (Armada y Milans) para que planificaran y ejecutaran, en estrecho contacto con los principales partidos políticos del arco parlamentario español, la chapucera maniobra político-militar-institucional que inmediatamente sería conocida en España y en todo el mundo como el “golpe involucionista del 23-F”.
Señor presidente del Congreso de los Diputados: En poder ya del pueblo soberano mis últimas investigaciones sobre el 23-F y con ellas el secreto mejor guardado del Ejército español en relación con la trama que lo hizo posible y, por lo tanto, a disposición de las Cortes españolas que pueden conocer de primera mano como se fraguó uno de los hechos más controvertidos de la reciente historia de este país, y con mi ofrecimiento más leal para que tanto el Congreso de los Diputados como el Senado puedan recibir toda la información complementaria que precisen sobre tan importante asunto, me permito solicitar de VE lo siguiente:
Que con arreglo a lo que contempla el artículo 76.1 de la Constitución española, y puesto que ni puede ni debe ser asumido por el pueblo español y sus instituciones el lamentable hecho de que la jefatura del Estado esté ocupada por un presunto delincuente culpable de delitos de golpismo y terrorismo de Estado, se constituya con urgencia en la Cámara que VE preside una Comisión de Investigación que depure las responsabilidades del actual rey de España, Juan Carlos I; tanto en los hechos acaecidos en este país en la tarde/noche del 23 de febrero de 1981 (denominados indebidamente desde entonces por los poderes públicos como “intentona involucionista a cargo de militares y guardias civiles nostálgicos del anterior régimen”) como en los ocurridos entre los años 1983-1986 relacionados con la guerra sucia contra ETA (28 asesinatos y 1 secuestro) a cargo de mercenarios y miembros de los CFSE y del Ejército. Así como en aquellas otras actividades presuntamente delictivas en las que haya podido intervenir o conocer el actual monarca español y que se presentan, estudian y valoran en los periódicos informes que este historiador se ha permitido enviar a las Cortes españolas.
Y como incuestionable corolario, ante la gravedad de los delitos presuntamente cometidos por Juan Carlos de Borbón tanto en el desempeño de sus atribuciones constitucionales como en aquellas otras que manifiestamente no lo eran o atentaban contra ella, se proceda por el Congreso de los Diputados (máxima representación del poder soberano del pueblo español y única institución nacional que pude hacerlo constitucionalmente) a iniciar los trámites oportunos y urgentes para que las Cortes españolas, de acuerdo a lo que recoge el artículo 59.2 de la Carta Magna, puedan “reconocer la inhabilitación” del actual rey de España, Juan Carlos I, para seguir ostentando la jefatura del Estado español a título de rey.
Sin perjuicio de las responsabilidades de todo tipo (incluidas las penales) que en un Estado verdaderamente democrático y de derecho, en el que todos los ciudadanos son iguales ante la ley, podrían serle atribuidas en el futuro al ciudadano Borbón y que, vuelvo a repetirle una vez más, señor presidente del Congreso, tienen que ver con gravísimos, y de momento presuntos, delitos de golpismo, terrorismo de Estado, malversación de fondos públicos, fratricidio premeditado, corrupción… etc, etc.
Y por último, señor presidente del Congreso de los Diputados, si la Cámara que VE preside piensa seguir despreciando y obviando mis denuncias como ha venido haciendo estos últimos cinco años o hibernándolas a perpetuidad (para estudio y tramitación) en la Comisión de Peticiones de la misma, como ha hecho en los últimos diez meses y parece ser quiere seguir haciendo en el futuro, le ruego me comunique oficialmente ante que autoridad de este país, y en que forma, debo formularlas a partir de ahora. Porque, desde luego, el historiador militar que suscribe no va a renunciar en absoluto a que el pueblo español sepa, clara y contundentemente, que clase de “salvador de la democracia” ocupa la jefatura del Estado y, además, está convencido de que, aunque la sacrosanta Constitución del 78 especifica con rotundidad manifiesta que este hombre (o dios), el rey, es inviolable e irresponsable ante la justicia de los hombres (esperemos que ante la divina, no), algún mecanismo debe existir en un Estado democrático y de derecho como se supone es el español de hoy, para poder sentarlo en el banquillo si se demuestra que ha cometido delitos execrables.
Mecanismos democráticos, como los puestos en marcha recientemente en un país en vías de desarrollo y, en teoría, menos respetuoso que España con los parámetros propios de un Estado de derecho como es Perú, en el que se acaba de condenar nada menos que a veinticinco años de prisión al ex presidente Alberto Fujimori, por unos delitos prácticamente iguales a los presuntamente cometidos por el rey Juan Carlos I en la década de los ochenta del siglo pasado: golpismo y terrorismo de Estado.
Porque, de no ser así, señor presidente del Congreso de los Diputados, si el actual jefe del Estado español (a título de rey por deseo testicular del dictador Franco; asquerosa eyaculación política que, sin embargo, aceptó sin rechistar la aborregada y cobarde ciudadanía de la época con sus dirigentes políticos a la cabeza) está por encima de las leyes y de la justicia de los hombres, dígame en que se diferencia VE de, por ejemplo, el antiguo presidente de las Cortes franquistas y del Consejo del reino, el falangista Rodríguez de Valcárcel. Ante quien, por cierto, el 22 de noviembre de 1975 juró fidelidad a los principios fundamentales del Estado fascista salido de julio de 1936, el actual rey de España, Juan Carlos I, el último Borbón.
Firmo el presente escrito en Alcalá de Henares a 16 de febrero de 2010
Kaos en la red
Leer más...
Alexander Jacob, el expropiador
Salón del tribunal de Amiens. Marzo de 1905. El ladrón anarquista Alexandre Marius Jacob comparece acusado de más de un centenar de robos y un asesinato. Aunque es probable que termine en la guillotina, su voz no tiembla: «He preferido conservar mi libertad, mi independencia, mi dignidad de hombre, antes que hacerme artífice de la fortuna de un amo. En términos más crudos, sin eufemismos, he preferido robar antes que ser robado». Jacob tiene veintiséis años y responde al tipo meridional. Es recortado, fuerte y muy moreno. También rápido de ideas y altivo. Incluso frente al tribunal parece conservar cierto humor burlón. Se le acusa de ser el jefe de Los Trabajadores de la Noche, un grupo de ladrones especializado en asaltar viviendas de militares, nobles y burgueses. Durante tres años, la banda se ha deslizado por los bulevares del París de la Belle Époque con una mezcla muy llamativa de sigilo y eficacia. Su enemigo es la propiedad y sus métodos son tan sofisticados, tan limpios, que se les atribuye la invención del 'robo científico'. No hay cerradura, verja o muralla que se les resista. Ellos siempre son más astutos.
La increíble historia de este grupo nos aguarda en un libro titulado 'Por qué he robado' (Pepitas de calabaza), que recoge textos del propio Jacob (fragmentos de sus memorias, declaraciones y cartas) que permanecían inéditos en español. En él encontramos un dato que aviva la naturaleza casi irreal del personaje: Maurice Leblanc se inspiró en él a la hora de crear al rey de los ladrones de guante blanco: Arsenio Lupin.
Dos son los rasgos que más nos sorprenden en Alexandre Jacob: su agudísima inteligencia y su alegre despreocupación por su destino. Tuvo mucho de héroe de folletín, de bandido jovial que, mientras despistaba a la Policía refugiándose en una posada, tenía tiempo de reparar en el perro del local y comentar su «pasmosa semejanza» con el presidente de la República.
Idealista consecuente
Sin embargo, su historia es trágica. En el proceso de Amiens fue condenado a pasar el resto de su vida realizando trabajos forzados. Su destino: el penal de Cayena, en la Guayana Francesa. Finalmente, pasó allí veinte años. Trató de fugarse en dieciocho ocasiones y soportó numerosos castigos. En una ocasión mató con sus propias manos a una especie de kapo que colaboraba con los guardianes y escupía en la comida de los presos. Jacob era un hombre de acción, no hay duda, pero también un idealista extrañamente consecuente. No se permitía lujos, nunca bebía alcohol, apenas comía carne y se interesaba seriamente por las artes y las ciencias. Era un tipo al tiempo sutil y terrible, una mezcla entre un Aramis y un Porthos libertarios. También era incansable: durante su estancia en prisión, estudió derecho «para conocer mejor las normas y las leyes y violarlas mejor».
En 1928 recuperó definitivamente la libertad. A las puertas de la cárcel le esperaba su madre. Ambos se abrazaron «como si se hubieran visto la víspera» y no derramaron una sola lágrima. A partir de entonces, Jacob trabajó como jefe de taller y se dedicó a la venta ambulante. No renunció a sus ideas, pero tampoco volvió a la primera línea. Colaboró en campañas, difundió propaganda y acogió fugitivos en su casa. Se cree que estuvo en España en 1936, tratando de ayudar a los anarquistas catalanes a conseguir armas, pero no hay documentos que lo atestigüen. Léo Malet le conoció en esa época y siempre recordaría «su impresionante humor negro».
El Jacob anciano era un tipo rechoncho y desgreñado que fumaba en pipa con sonrisa socarrona. El 28 de agosto de 1954 se suicidó en su casa de París. Se inyectó una sobredosis de morfina y dejó abierta una estufa. Unos días antes, se había despedido de sus amigos: «Os dejo sin desesperación, con la sonrisa en los labios y la paz en el corazón. Sois demasiado jóvenes para poder apreciar el placer que proporciona irse gozando de excelente salud, burlándose de todas las enfermedades que acechan a la vejez. Allá están todas esas asquerosas reunidas, listas para devorarme. Pero voy a defraudarlas. Yo he vivido y ya puedo morir». por:PABLO MARTÍNEZ ZARRACINA
BIOGRAFÍA
Nace el 27 de septiembre de 1879 en Marsella, en el seno de una familia obrera.
Siendo aprendiz de tipógrafo, comienza a frecuentar círculos anarquistas y a estudiar a autores como Stirner y Proudhon.
En 1900 organiza su red de 'robo científico'. Su banda, Los Trabajadores de la Noche, comete cerca de 150 asaltos en tres años.
El 21 de abril de 1903, tras un golpe fallido, asesina al oficial Pruvost en Abbeville.
Pasa veinte años preso en Cayene, y tres entre las cárceles de Rennes, Melun y Fresnes.
En 1906 publica sus memorias en el diario libertario 'Germinal'.
En su biografía hay dos grandes zonas oscuras. Una corresponde a la Guerra Civil española, la otra a la ocupación nazi de Francia. Nadie sabe dónde estuvo ni que hizo en esos años.
______________________________________
Señores:
Ahora ya saben quién soy yo: un rebelde que vive del producto de sus atracos. He incendiado además varios hoteles y defendido mi libertad contra la agresión de los agentes del orden. Pongo pues al descubierto toda mi existencia de lucha y la someto como un problema a sus inteligencias. Al no reconocer a nadie el derecho a juzgarme, no imploro ni perdón ni indulgencia. Nada pido a quienes odio y desprecio. Ustedes son los más fuertes: ¡dispongan de mí como gusten! Envíenme a chirona o al patíbulo, me da lo mismo. Pero antes de separarnos déjenme decirles una última palabra
En cuanto ustedes califican a un hombre como ladrón o bandido, aplican contra él todos los rigores de la ley sin preguntarse sí hubiera podido ser otra cosa. ¿Quién ha visto hacerse atracador a un rentista? Confieso que yo no. Pero yo, que no soy ni rentista ni propietario, que no soy más que un hombre sin otra cosa que sus brazos y su cerebro para asegurar su supervivencia, he tenido que obrar de otra manera.
La sociedad no me ha dejado más que tres medios de existencia: el trabajo, la mendicidad y el robo. El trabajo, lejos de repugnarme, me gusta. El hombre no puede pasar sin trabajar, sus músculos y su cerebro tienen una carga de energía que han de gastar. Lo que me repugna es matarme a trabajar por la limosna de un salario, crear riquezas que después me hubieran escamoteado. En una palabra, me ha repugnado darme a la prostitución del trabajo La mendicidad es el envilecimiento, la negación de toda dignidad. Todo hombre tiene derecho al banquete de la vida.
El derecho a vivir no se mendiga: se toma.
Robar es restituirse, recuperar. Antes que estar enclaustrado en una fábrica como en un penal, antes que mendigar lo que es mío en derecho, prefiero levantarme y combatir cara a cara a mis enemigos, haciéndoles la guerra a los ricos, atacando sus bienes. Seguro que ustedes hubieran preferido verme sometido a sus leyes, que como un obrero dócil y humillado creara riquezas a cambio de un salario irrisorio y que, con el cuerpo gastado y embrutecido el cerebro, hubiera reventado en una esquina de cualquier calle. Entonces no me habrían llamado' «cínico bandido» sino «honesto obrero». Como queriendo halagarme, me hubieran concedido la medalla al trabajo. Los curas prometen un paraíso a sus víctimas, ustedes son menos abstractos y les prometen papel mojado.
Les agradezco de todo corazón tanta bondad y gratitud. Pero, Señores, ¡prefiero ser un cínico consciente de sus derechos antes que un autómata o una cariátide!
Desde que tuve uso de razón me entregué al robo sin el menor escrúpulo. No creo en su pretendida moral que predica el respeto a la propiedad como una virtud cuando no hay peores ladrones que los propietarios.
Pueden sentirse orgullosos, Señores, de que este prejuicio haya arraigado en el pueblo, ésa es su mejor policía. Conocedores de la impotencia de la ley (de la fuerza, por decirlo claro), han hecho ustedes de ese prejuicio el más sólido de sus guardianes. Pero estén alerta, todo tiene su tiempo. Todo lo que se construye por la fuerza y el engaño, la fuerza y el engaño pueden demolerlo.
El pueblo evoluciona todos los días. Ya verán cómo, instruidos en estas verdades y conscientes de sus derechos, todos los muertos de hambre, los miserables, en una palabra todas sus víctimas, se arman de ganzúas para darse al asalto de sus propiedades y recuperar las riquezas que ellos han creado y ustedes les han robado. ¿Creen, Señores, que iban a ser más desgraciados por ello? Presiento lo contrario. A poco que lo pensaran preferirían correr todos los riesgos antes que engordarles a ustedes lamentándose de su miseria. Sí, ahí están la cárcel, la mazmorra o el patíbulo. Pero ¿qué significan esas perspectivas en comparación con una vida embrutecida, hecha a base de sufrimientos? El minero que disputa su pan a las entrañas de la tierra sin ver nunca brillar el sol, puede morir en cualquier instante víctima de una explosión de gas; el albañil, que pulula por las alturas para acabar dando un traspiés y hacerse migas; el marinero, que conoce el día de su partida pero ignora si volverá a puerto, y tantos otros trabajadores que contraen enfermedades fatales en el ejercicio de su oficio, se consumen, se envenenan y se matan produciendo para ustedes. Hasta los propios policías, sus criados, a veces perecen en la lucha contra los enemigos de ustedes por un miserable hueso que les tiran para que roan.
Robar o ser robado.
Empeñados en su estrecho egoísmo, ustedes permanecen escépticos ante esta perspectiva, ¿verdad? El pueblo tiene miedo, parecen decir. Nosotros lo gobernamos mediante el miedo a la represión; si grita, se le encarcela; si se mueve, se le detiene; si actúa, se le ajusticia. Pues se equivocan, Señores, créanme. Los males que ustedes infligen no son un remedio contra los actos de rebelión. La represión, lejos de ser un remedio ni siquiera es un paliativo, no hace sino agravar el mal.
Las medidas coercitivas no pueden sembrar más que el odio y la venganza. Es un cielo fatal. Por lo demás, cortando cabezas y llenando las cárceles ¿impiden ustedes realmente las manifestaciones de rabia? ¡Respondan! Los hechos demuestran su impotencia. En cuanto a mí, sabía perfectamente que mi conducta no podía tener otra salida que la cárcel o el patíbulo. Comprobarán que ello no me ha impedido actuar. Si me he dado al robo no ha sido por motivos de ganancia ni lucro, sino por una cuestión de principios, de derecho. He preferido conservar mi libertad, mi independencia, mi dignidad, antes que convertirme en artífice de la fortuna de mi amo. En términos más crudos, sin eufemismos, he preferido robar a ser robado.
Sí, yo también repruebo el que un hombre se apodere violentamente y con engaño del fruto del trabajo de otro. Pero precisamente por eso hago la guerra a los ricos, ladrones de los bienes de los pobres. También yo quisiera vivir en una sociedad en la que el robo estuviera proscrito. No apruebo el robo y no lo he usado más que como una forma de rebelión adecuada para combatir el más inicuo de todos los robos: la propiedad individual.
Para destruir un efecto es necesario destruir previamente su causa. Si el robo se da se debe a que hay abundancia por una parte y carencia por otra; porque todo no pertenece sino a algunos. La lucha no desaparecerá hasta que los hombres no pongan en común sus alegrías y sus penas, sus trabajos y sus riquezas, hasta que todo no pertenezca a todos.
Anarquista revolucionario, yo hago mi revolución, ¡que venga la anarquía!
Leer más...
La alcaldesa de Valencia está construyendo un monolito a los franquistas sobre una fosa común
A doña Rita Barberá Nolla, alcaldesa de Valencia
A través de los medios de comunicación sabemos que el Ayuntamiento que usted preside está realizando obras en la fosa común de la Sección 7ª Derecha para instalar sobre la misma un monolito “en memoria de todos los que dieron su vida por la España que creían mejor”, es decir, se utilizan a los miles de víctimas del franquismo en ella enterradas para hacer un monumento a sus asesinos, criminales implicados en el golpe de estado de 18 de julio de 1.936, causantes de la muerte de cientos de miles de personas por la guerra, el hambre, los fusilamientos, las torturas, los asesinatos, las ejecuciones extrajudiciales, las epidemias, la cárcel, las enfermedades…delitos tipificados como de crímenes contra la humanidad.
Desde el descubrimiento de las 6 fosas comunes del Cementerio de Valencia, que ocupan entre todas ellas una superficie de 41.020 m2, su Ayuntamiento ha intentado ocultar y destruir la única fosa que queda, construyendo encima 1.030 nichos, llevando los restos de las víctimas, junto a los escombros y la tierra, para ser utilizados en las obras de acondicionamiento de los alrededores de la muralla del castillo de Sagunto. Incluso para desviar la atención de las decenas de miles de víctimas en dichas fosas enterradas, la iglesia católica intentó correr una cortina de humo construyendo la “Basílica de los Santos Mártires” conocida popularmente como el “macrosantuari”, para rendir homenaje permanente, según ella, “ a 233 víctimas inocentes de la Santa Cruzada”.
Las luchas, movilizaciones y demandas judiciales realizadas por los familiares, el Fòrum per la Memòria del País Valencià y otras entidades junto a miles de personas, que han sido capaces de paralizar tanto la construcción de los nichos como el “macrosantuari”, parece que no han sido suficientes para usted, como tampoco al parecer, lo es el hecho de que después de más de 30 años de “democracia” las víctimas del franquismo no hayan sido rehabilitadas, ni juzgado los responsables y colaboradores del genocidio franquista, ya que en el colmo de la falta de respeto, insulta usted y su Ayuntamiento a las víctimas construyendo sobre sus restos un monolito para honrar a sus verdugos, poniendo a unos y a otros en el mismo plano. Olvida usted que los criminales defensores del fascismo y del totalitarismo nunca pueden ser comparados con los que cayeron defendiendo la libertad, el bien común y la legalidad constitucional.
En base a estas consideraciones pido a usted y su Ayuntamiento la paralización inmediata de las obras de instalación del monolito citado y que se respete la memoria de las víctimas del franquismo y de sus familias.
Atentamente,
Para firmar la carta clica en el enlace y rellena el formulario
http://www.forumperlamemoria.org/?carta-a-na-rita-barbera-nolla
Leer más...
A través de los medios de comunicación sabemos que el Ayuntamiento que usted preside está realizando obras en la fosa común de la Sección 7ª Derecha para instalar sobre la misma un monolito “en memoria de todos los que dieron su vida por la España que creían mejor”, es decir, se utilizan a los miles de víctimas del franquismo en ella enterradas para hacer un monumento a sus asesinos, criminales implicados en el golpe de estado de 18 de julio de 1.936, causantes de la muerte de cientos de miles de personas por la guerra, el hambre, los fusilamientos, las torturas, los asesinatos, las ejecuciones extrajudiciales, las epidemias, la cárcel, las enfermedades…delitos tipificados como de crímenes contra la humanidad.
Desde el descubrimiento de las 6 fosas comunes del Cementerio de Valencia, que ocupan entre todas ellas una superficie de 41.020 m2, su Ayuntamiento ha intentado ocultar y destruir la única fosa que queda, construyendo encima 1.030 nichos, llevando los restos de las víctimas, junto a los escombros y la tierra, para ser utilizados en las obras de acondicionamiento de los alrededores de la muralla del castillo de Sagunto. Incluso para desviar la atención de las decenas de miles de víctimas en dichas fosas enterradas, la iglesia católica intentó correr una cortina de humo construyendo la “Basílica de los Santos Mártires” conocida popularmente como el “macrosantuari”, para rendir homenaje permanente, según ella, “ a 233 víctimas inocentes de la Santa Cruzada”.
Las luchas, movilizaciones y demandas judiciales realizadas por los familiares, el Fòrum per la Memòria del País Valencià y otras entidades junto a miles de personas, que han sido capaces de paralizar tanto la construcción de los nichos como el “macrosantuari”, parece que no han sido suficientes para usted, como tampoco al parecer, lo es el hecho de que después de más de 30 años de “democracia” las víctimas del franquismo no hayan sido rehabilitadas, ni juzgado los responsables y colaboradores del genocidio franquista, ya que en el colmo de la falta de respeto, insulta usted y su Ayuntamiento a las víctimas construyendo sobre sus restos un monolito para honrar a sus verdugos, poniendo a unos y a otros en el mismo plano. Olvida usted que los criminales defensores del fascismo y del totalitarismo nunca pueden ser comparados con los que cayeron defendiendo la libertad, el bien común y la legalidad constitucional.
En base a estas consideraciones pido a usted y su Ayuntamiento la paralización inmediata de las obras de instalación del monolito citado y que se respete la memoria de las víctimas del franquismo y de sus familias.
Atentamente,
Para firmar la carta clica en el enlace y rellena el formulario
http://www.forumperlamemoria.org/?carta-a-na-rita-barbera-nolla
Leer más...
[Texto Semanal] Carles García Soler i el nucli resistent del FAC

Este texto nos ha parecido ineresante debido a que de entre los grupos armados que constituyeron una parte de la resistencia antifranquista el FAC no ha cobrado demasiada importancia, siendo Terra Lliure la que cobrase mayor difusión debido a la proximidad temporal. Sin embargo, fueron los militantes del FAC los que dieron base a que el independentismo revolucionario se diera por estas tierras, clandestinamente mantuvo los postulados catalanistas durante la dictadura para darle continuidad.
Que sirva para tapar agujeros de la memoria histórica.
El texto ha sido extraido de Llibertat.cat (editado: el enlace estaba mal puesto, llevaba a otro texto, ya está solucionado)
L'interès sobre aquests apunts autobiogràfics de Carles García Soler rau en la dilatada trajectòria de lluitador d'aquest militant, des de l'activisme armat als anys 70 fins a la seva militància actual a col.lectius populars, passant pel seu paper com a mediador en l'entrevista que Josep Lluís Carod Rovira va mantenir amb militants d'ETA a Perpinyà; i sobretot perquè aquest representa una tradició política determinada, la del Front d'Alliberament de Catalunya (FAC), un nucli resistent que va enllaçar amb els fonaments Esquerra Independentista actual. Aquest text està recuperat de la secció "Peatones de historia del Baix Llobregat", publcat el 2006 a la web www.loquesomos.org, de lectura obligatòria per a la militància independentista que vulgui conèixer la història del seu moviment.
Del Baix Llobregat a la Fuga de Segòvia
Tot i ser un baixllobregatí de Vallirana, vaig néixer (1949) deu anys després d'acabada la guerra civil al barri de Sants de Barcelona. Els meus pares eren del bàndol dels perdedors, de família obrera. La meva mare va néixer al poble de Gelida i el meu pare en un d'Andalusia, Baza, a la província de Granada. Havia fet la guerra amb la CNT i estava totalment integrat a Catalunya. A casa, la República i la guerra, amb les seves conseqüències de repressió i pèrdua de les llibertats, eren temes tabús, probablement perquè així creien que cap dels cinc germans ens embolicaríem en política i no passarien per tot allò que ells havien hagut de patir. s
Però la situació d'ofec i de repressió no es podia obviar, perquè era present en cada moment de les nostres vides. A les escoles se'ns prohibia parlar en català i jo mateix vaig ser maltractat amb un regle per part d'un mestre per fer-ho. En una altra ocasió vaig ser apallissat brutalment als passadissos del metro de la plaça Catalunya per part d'un grup de falangistes quan tornava d'una excursió pel sol fet de portar un escut de Catalunya a la motxilla.
Amb catorze anys vaig començar a treballar d'aprenent en un forn de pa i ja no vaig deixar l'ofici fins als divuit que em vaig iniciar en el món del transport, com el meu pare.
De jove, coincidí amb un grup d'amics en les mateixes vivències i junts ens vam fer socis del centre excursionista Club Esquí Puigmal, entitat força compromesa amb les reivindicacions del nostre poble. Alí, de manera clandestina, s'organitzaven classes de llengua catalana i mitjançant les sortides a la muntanya vam aprendre a estimar el país. Erem joves sense formació política, però alhora amb una gran sensibilitat respecte a la repressió que patien les persones més desafavorides socialment. El president d'aquestac entitat un dia ens va proposar fer un salt important en el nostre compromís de rebel·lia. Es tractava de participar en una reunió amb la gent de l'exili per passar a formar part d'un possible exèrcit d'alliberament català. La reunió es va celebrar al cap de poc en un lloc de la Catalunya Nord amb gent destacada del Consell Nacional Català (Batista i Roca, Pau Casals, etc,). Ens hi vàrem integrar i de seguida participàrem en un curs organitzats per conèixer tècniques de guerrilla, arts marcials, lluita urbana, supervivència a la muntanya, explosius, tir amb armes de foc, etc.
Durant la nostra formació militar, es van produir els greus aldarulls com a protesta per les penes de mort que es demanaven en el consell de guerra de Burgos de 1969. A nosaltres, la situació ens va servir com a bateig de foc, tenint-hi una participació molt activa.
Vam rebre armes i alguns explosius arribats de França i, a partir d'aquell moment, vam començar una frenètica activitat armada. Malgrat l'absoluta censura dels mitjans de comunicació, vam aconseguir fer escac a tota la policia de Catalunya. Entre atemptat i atemptat, vam sofrir un greu ensurt en esclatar-nos accidentalment un detonador, tot provocant ferides a tres companys, quan preparàvem una acció a Montjuïc durant la celebració de la inauguració del Saló de l'Automòbil en què havia de participar-hi el príncep Juan Carlos.
Les conseqüències de l'accident van posar al descobert que la infraestructura de metges i altres serveis a Catalunya que ens havien promès els exiliats era inexistent. Aquest fet va precipitar el trencament amb tot aquell món de l'exili amb el qual ja teníem diferències importants. Perquè la defensa per part nostre d'una Catalunya independent i socialista de vegades topava i entrava en contradicció amb els seus plantejaments ideològics.
Aleshores va ser quan vam decidir apartar-nos-en i crear el que havia de ser el FAC (Front d'Alliberament Català). Aquesta organització es mantingué activa fins a finals de 1979.
En aquells primers anys de la dècada del setanta, el nombre de sabotatges contra el règim dictatorial va ser espectacular: casernes militars i de la guàrdia civil, comissaries de policia, locals del Movimiento Nacional, TVE, Radio Nacional de España, repetidors de l'exèrcit, el diari La Vanguardia, oficines de recaptació d'impostos (en una d'elles va morir un guàrdia civil), monuments als caiguts franquistes, Renfe, etc. Tot el que representava la dictadura era objectiu de les nostres accions armades i recolzàvem vagues de treballadors en operacions de distracció a fi d'evitar, en part, la repressió policial contra els manifestants (Seat, autobusos de Barcelona, etc.). Només en una setmana, a Barcelona, Terrassa i Rubí vam fer vint-i-tres atemptats i el 18 de juliol de 1971 vam volar amb explosius totes les vies fèrries de Barcelona, tot deixant incomunicada la ciutat per tren.
Un fet mai no prou explicat va fer aturar la nostra campanya: una explosió al carrer Capità Arenas de Barcelona va provocar la mort de divuit persones. La versió oficial afirmava que havia estat provocada pel gas. No obstant, la investigació que nosaltres vam iniciar ens duia a saber que havia estat un accident amb explosius d'un grup d‘extrema dreta que intentava una acció de represàlia contra allò que nosaltres representàvem o bé per tal de desacreditar-nos cometent un atemptat impopular i imputar-nos-el.
La censura política evitava que la majoria de la ciutadania conegués les nostres accions. Per això, vam decidir, ja en els darrers atemptats en què vaig intervenir, poc abans que em detinguessin, reivindicar-los amb el llançament d'octavetes argumentant-hi les raons polítiques que ens duien a realitzar les accions. I així ho vam fer arran de la voladura que vam dur a terme del monument als “Caídos” de la Diagonal de Barcelona. Allò va ser la gota que havia de fer vessar el got. La policia espanyola, pressionada pels “excombatientes” i després d'haver organitzar diversos actes de “desagravio” van anar tirant d'un fil que investigaven de feia temps, tot arribant a la detenció d'algunes persones relacionades amb l'exili català. Amb pressions i tortures, van aconseguir disposar d'alguns noms de persones vinculades al FAC, entre les quals en Llorca López i jo. Aquestes detencions van dur-se a terme a les primeries de 1972 i les tortures foren tan brutal que al Llorca li varen provocar lesions irreversibles i a mi, després d'una estada de setanta-dues hores a comissaria, m'havien desfigurat prou com perquè el mateix director de la Model es resistís a admetre-m'hi en aquell estat físic.
Els primers mesos a la presó de Barcelona van ser terribles, entre altres coses perquè sabíem que ens volien demanar pena de mort en consell de guerra sumaríssim. Els detinguts érem nou, però a en Llorca i a mi ens inculpaven la mort del guàrdia civil. Curiosament, en una assemblea que es feia al pati de la presó en què participàvem la majoria dels presos polítics, a mi, alguns dels presents, membres de partits aleshores qualificats de marxistes-leninistes, em vetaren la paraula argumentant que era un “pequeño burgués radicalizado”. Quina paradoxa! La majoria eren intel·lectuals de manual i saló.
Finalment, i a causa de diversos moviments al carrer que podien anar a més, juntament amb una campanya internacional contra la pena de mort, els militars desistiren. En conseqüència, es canvià el sentit de les acusacions i només ens demanaren 185 i 205 anys respectivament per haver participat en accions armades, tot acusant l'organització FAC de més de 130 atemptats copmesos entre 1969 i 1972.
Jo vaig ser condemnat en consell de guerra celebrat el mes de setembre de 1972 al govern militar de Barcelona a vint anys i en Llorca López, a trenta.
Ens varen conduir a la presó de penats de Segòvia. Allà, la majoria de presos eren militants d'ETA. La vida en aquell presidi era tranquil·la, a pesar de ser-hi tancats.
Des d'un bon principi la idea dominant era fugir-ne, per la qual cosa, tot aprofitant una excusa mèdica, vaig demanar el trasllat a la presó de Lleida. Al cap d'un temps em portaren a la Model de Barcelona on vaig coincidir amb les detencions de Puig Antich i d'altres companys del MIL (Movimiento Ibérico de Liberación). En aquelles dates també van ingressar a la presó els 113 detinguts a la parròquia de Santa Maria Mitjancera acusat de pertànyer a l'Assemblea de Catalunya. A mi em sulfurava que en les assemblees dels presos que es feien al pati, i davant de la possibilitat que s'executés la pena de mort a Puig Antich, destacats demòcrates de l'Assemblea proposessin com a únic acte de protesta sortir al pati, l'endemà de l'execució, amb un braçalet negre al braç. Probablement, algunes d'aquestes persones devien ser del mateix tarannà intel·lectual que aquells altres que m'havien acusat d'ésser un petit burgès radicalitzat. Uns quants proposàrem mesures de protesta més contundents, però va arribar una filtració als funcionaris i aquella mateixa nit vam ser duts de manera imprevista a diferents presons de l'Estat. A mi em tocà Lleida i allí fou on vaig assabentar-me de l'assassinat de Puig Antich.
Altra volta, al cap de poc, vaig anar a parar a Segòvia. L'ambient hi havia canviat força. Les actituds s'havien radicalitzat entre el col·lectiu dels presos polítics pel que fa a la relació amb la direcció de la presó. Al cap de poc de ser-hi es va descobrir el que havia de ser el primer intent de fuga, perquè un infiltrat que la policia coneixia com “el lobo”, que militava a ETA, ho va denunciar, bo i provocant la detenció de l'escamot d'ajuda exterior i el descobriment del túnel. Aquell nou episodi provocà accions de represàlia contra els interns. Tots vam ser traslladats a cel·les de càstig i, de matinada, van endur-se a qui consideraven responsables a presons de màxima seguretat. Els altres interns en aquella mateixa nit vam provocar una mena de motí, raó per la qual a mi em van sancionar amb tres mesos de cel·la de càstig sota l'acusació d'haver agredit un funcionari i haver provocat desperfectes.
Durant el temps que vaig ser a Segòvia, vaig participar en quatre vagues de fam, algunes per denunciar la situació dels presos polítics, per reclamar l'amnistia i en contra dels estats d'excepció al País Basc. La nostra principal activitat a Segòvia tenia com a objectiu elaborar un altre pla de fuga, ja que disposàvem d'informació i coneixements del subsòl adquirits en el primer intent.
El mes de novembre de 1975 morí Franco i nosaltres teníem el túnel enllestit. Amb tot, entre nosaltres, s'obrí un intens debat sobre la conveniència o no d'escapar-nos, ja que hi havia qui creia que amb la mort del dictador era més factible l'amnistia política. Majoritàriament, es va concloure que havíem de fugir, perquè era la nostra obligació com a revolucionaris i, en segon lloc, perquè dubtàvem que la continuïtat del règim polític dominant ens pogués afavorir.
Finalment, el mes de març de 1976. vint-i-nou presoners polítics, dels quals cinc de catalans, escapàvem de la presó de Segòvia, Fuga que, altrament, ha estat considerada la més important duta a terme en una presó espanyola.
Tres fugats de la presó de Segovia. De ezquerra a dreta: Ramón Llorca López, Koldo Aizpurua i Carles García i Solé.
La fugida durant les primeres hores va ser oli en un llum. Tanmateix, en arribar al Pirineu navarrès, i per culpa d'una errada dels mugalaris que ens havien de conduir a l'altre vessant, no vam poder connectar-hi. I vam intentar sense ells de passar a França. A prop de la frontera, vam topar amb la guàrdia civil i després d'un intens tiroteig alguns dels companys van resultar ferits i la resta escampats per les muntanyes. Jo vaig restar amb tres companys més i una noia de l'escamot. Després de diversos enfrontaments amb la guàrdia civil ens vam poder refugiar en una casa deshabitada on vàrem romandre-hi onze dies. Allà va ser quan, a través d'una petita ràdio, que havien matat en un enfrontament el meu amic Oriol Solé Sugranyés.
Erem conscients de la responsabilitat moral que havíem adquirit davant dels companys detinguts i de la gent que simpatitzava amb la nostra causa. Havíem de demostrar, doncs, que la fuga era possible, que no era cap somni irrealitzable. Es per això que ens hi vàrem esforçar fins a l'extenuació per aconseguir-ho. Vam trigar vint-i-un dies a arribar a l'Estat francès, cercats per mil homes, guàrdies civils i militars. Però hi arribàrem!
Els quatre fugits, tres bascos i un català, un cop en terres franceses, vam anar a demanar a les autoritats el reconeixement de l'estatus de refugiat polític, tot pensant que ja havíem deixat els perills enrere. Però, a França, ens van detenir i, després de passar per la presó de la Santé de París, ens van confinar en una illa del nord de França anomenada Yeu.
He de dir que a l'illa no hi estàvem pas malament. Ens havien allotjat en un hotel i les despeses corrien a càrrec de l'administració francesa, però escapar-nos-en per tal de tornar a la lluita, que és el que desitjàvem, no era fàcil ja que constantment teníem una dotzena de gendarmes a tocar, nit i dia. A més de nosaltres quatre, a Yeu, hi havia també, confinats, set persones més, una bona part de la direcció d'ETA que, de feia temps, que intentaven també de fugir sense aconseguir-ho.
Un dia l'esquerra francesa va organitzar una concentració a l'illa en solidaritat amb nosaltres. Entre els concentrats hi havia un noi de nacionalitat francesa però de mare mallorquina, per la qual cosa parlava català, que se sorprengué que entre els deportats n'hi hagués un de català. Això provocà que entre els dos s'iniciés una relació, avui dia convertida en amistat que perdura, que s'implicà en una operació que ens va permetre al cap d'una setmana de fer possible fugir-ne, tots onze, gràcies a la seva col·laboració, la d'ell i la d'altra gent que ell va aportar.
Al cap d'un temps de l'escapada de Yeu em vaig establir a Perpinyà amb la intenció de tornar a organitzar-me en el FAC. Havien transcorregut gairebé cinc anys des de la detenció del 1972, l'organització havia continuat amb la lluita amb més atemptats, expropiacions, fins i tot amb l'edició d'una revista que titulàrem Catalunya Roja. Amb tot, la mort de Franco i la consegüent descomposició de la Dictadura obrien unes noves perspectives que provocaren força contradiccions en el si de l'organització. A aquesta situació, caldria afegir-hi disputes dec caire personal entre alguns membres del FAC que feien inviable la meva incorporació, per la qual cosa vaig decidir d'integrar-me als escamots especials d'ETA (Berezis). Durant dos anys, vaig formar part d'ETA, tot participant en tasques de suport i d'altres accions. En aquell moment, entenia que des de la meva lluita també contribuïa a l'alliberament del meu país.
Finalment, en 1979 vaig tornar de manera legal a Catalunya.
Em vaig integrar amb moltes dificultats a nou procés polític que s'iniciava a l'Estat espanyol, sempre crític amb el poder però amb l'esperança que aquella nova situació ens fes avançar cap al meu somni: que el meu país fos lliure, independent i socialista.
Leer más...
Sabaté, guerrillero de película
Tal era su fama que le bastaba con decir "¡Quietos, soy el Quico!" para que en aquella reprimida Barcelona de los años cincuenta todos le obedecieran: civiles, militares, policías, serenos. Nadie osaba enfrentarse a Sabaté. Sabían del aplomo y decisión con que acometía sus acciones. Desde su primera incursión en 1945, cada vez que llegaba desde Francia a la capital catalana se extendía de inmediato el rumor en esa sociedad que se informaba sólo con rumores: "¡El Sabaté está en Barcelona, le han visto!".Francisco, Quico, Sabaté Llopart, máximo exponente de la guerrilla urbana anarquista, emprendió su última incursión en España veinte años después del fin de la Guerra Civil, el mismo día en que Eisenhower aterrizaba en Madrid para bendecir, a los ojos del mundo, el régimen dictatorial del general Franco: el 21 de diciembre de 1959. Poco le importaban a Sabaté los cambios que, cabía esperar, se iban a producir en España tras la visita del presidente norteamericano, él seguía empeñado en la acción armada, fiel al principio de no dar tregua al franquismo. Sabaté nunca se dejó regir por las leyes que, generalmente, acata la colectividad y siempre luchó por su cuenta y con sus medios. Sufrió persecución (y cárcel) en la II República, en la dictadura franquista, en la Francia ocupada, en la liberada, e incluso fue repudiado por algunos compañeros de la CNT: "Desaprensivos que intentan difamar nuestra conducta llamándonos atracadores y malhechores, lo mismo que hace el enemigo franquista", denunció él mismo ante la CNT-FAI.
Tan míticas fueron su vida y muerte que en Hollywood se interesaron por él y la Columbia produjo en 1964 un filme de Fred Zinnemann, Behold a pale horse, en el que Gregory Peck era el guerrillero catalán, y Anthony Quinn, su perseguidor, el teniente Viñolas, que personificaba al comisario Quintela. Éste, jefe de la Brigada Político-Social de Barcelona, era experto en la lucha contra los anarquistas, y Sabaté decidió acabar con él. Fue en su tercer viaje a España, a principios de 1949. Su presencia en Barcelona se hizo notar enseguida: ocupó los diarios del país al dar muerte, en la puerta del cine Condal, al inspector Oswaldo Blanco, quien le sorprendió en una cita. Fue el 26 de febrero de ese año, y cuatro días después planeaba el atentado contra Quintela, que estaría lleno de sorpresas.
Sabaté y su hermano José vigilaron el recorrido que Quintela hacía a diario para ir a comer a casa: salía de la Jefatura, en la Vía Layetana, y subía por la calle de Marina hasta su domicilio, cerca de la Sagrada Familia. Los Sabaté escogieron como ideal el tramo entre Mallorca y Provenza, por el que el comisario pasaba en coche oficial entre las 13.50 y las 14.10. Y uno de los días en que se hallaban estudiando el terreno, Quico le dijo a su hermano que los habían descubierto: "Es la tercera vez que veo a aquel tipo de la esquina; espérame aquí". Apretó su pistola en el bolsillo de la gabardina y se dirigió hacia el intruso dispuesto a todo. Pero resultó ser Wenceslao Giménez Orive, anarquista aragonés del grupo Los Maños que vigilaba a Quintela con igual fin. Decidieron unir fuerzas. Así, el 2 de marzo, a las 13.45, todo estaba listo: Sabaté, con mono azul, fingía reparar una camioneta pendiente de José que, con sombrero marrón, paseaba 50 metros más abajo para indicar la llegada del coche oficial. Más arriba, tres de Los Maños aguardaban en un Fiat con la metralleta Stein lista. A las 13.55, José se quitó el sombrero y el coche se perfiló en la calle de Marina. Sabaté agarró un fusil ametrallador que escondía en el motor y se plantó en el centro de la calle abriendo fuego contra el vehículo matrícula PMM. Pero Quintela no iba en ese coche. Sus ocupantes eran el jefe del Sindicato Universitario falangista, Manuel Piñol, y el delegado de Deportes de tal organismo. Éste resultó herido, y Piñol y el chófer, muertos. Nunca se aclaró por qué no iba Quintela. La prensa trató el suceso: "Criminal agresión de asesinos venidos de fuera", pistoleros profesionales [sin paliativos ni trampantojos: pistoleros]" (La Vanguardia, 4 de marzo de 1949).
Uno de los objetivos de los viajes de Sabaté era mantener viva la imagen de que en Barcelona existía resistencia armada. Cuando en mayo de 1949 se trató en la ONU, a petición de Bolivia, Perú, Brasil y Colombia, anular la recomendación de 1946 de que no se enviaran embajadores a España, Sabaté dio cumplida respuesta y colocó explosivos testimoniales en los despachos consulares de tales países. El de la delegación peruana lo depositó en un balcón sirviéndose de una caña de pescar.
En junio de 1949 decidió ir a ver a Leonor, su mujer, y a sus dos hijas, pero al llegar a Francia fue detenido por una causa pendiente y encarcelado un año. Allí, en prisión, se enteró de la aniquilación de la resistencia libertaria en Barcelona: entre el verano de 1949 y el de 1950 fueron desmantelados los cuadros de la organización, detenidos los integrantes de los comités y eliminados los guerrilleros, acribillados o fusilados luego en el Campo de la Bota. Allí también supo que su hermano José, cinco años mayor, había muerto a tiros en la calle Baja de San Pedro y que Manuel, el pequeño (22 años), era fusilado tras un consejo de guerra. Una vez cumplida la pena, las autoridades francesas lo confinaron un lustro en Dijon, castigo que cumplió escrupulosamente alentado por la idea de regresar a España. El 29 de abril de 1955 volvió a Barcelona con cuatro compañeros a los que había convencido de seguir la lucha.
A Sabaté no le importaban los cambios de aquellos años: el movimiento libertario exterminado, ni resistencia ni enfrentamientos en las calles, España a punto de ingresar en la ONU, hasta el comisario Quintela se había jubilado y refugiado en su pueblo gallego. Para él, las cosas no habían variado desde aquel 26 de enero de 1939 en que las tropas franquistas tomaron Barcelona. Había que seguir luchando y provocar la agitación a base de propaganda. Sabaté estaba obsesionado con despertar conciencias y rebeldía, y él mismo escribía informes, panfletos, octavillas y editaba revistas para difundir ideas anarquistas. Incluso grabó discursos en cintas magnetofónicas y, de vez en cuando, se presentaba en lugares concurridos por trabajadores, comedores de fábricas, para hacerles escuchar consignas grabadas.
Para distribuir las octavillas ideó sistemas tan peculiares como un mortero que estrenó en una visita de Franco a Barcelona. Era el 29 de septiembre de 1955. Se dirigió en un taxi al campo del Barça, en Les Corts, y le contó al taxista que se trataba de una campaña de propaganda (como así era). Ambos subieron el mortero al techo del vehículo y dispararon proyectiles llenos de octavillas llamando a la acción que se dispersaban en centenares de metros. Los taxis eran el sistema de locomoción que siempre empleaba Sabaté en sus acciones, incluso en atracos: hacía aguardar el vehículo en la puerta. "Espere un momento, salgo enseguida". Tanto era así que el comisario Quintela llegó a tener a 150 policías camuflados de taxistas por la ciudad con la remota esperanza de que Sabaté subiera a uno de esos coches.
En este viaje hubo también derramamiento de sangre. Sabaté se dirigía a una cita en el Poble Sec cuando le pareció que un individuo le seguía. Con su temeridad característica, se dirigió al desconocido y le pidió la documentación. El otro, tras la sorpresa inicial, trató de sacar la pistola, y Sabaté le disparó a bocajarro. Luego se llevó su documentación para comprobar que no había errado: la víctima era el veterano inspector José Félix Gómez de Lázaro. De nuevo volvió su rostro a las primeras de los diarios, aunque los barceloneses ya sabían que estaba en la ciudad por el número de atracos a bancos que se sucedían. Los medios económicos precisos para la actividad subversiva los lograba con "expropiaciones" a entidades. Así se financiaba los viajes, refugios y bases, las armas. En este viaje de 1955, los anarquistas llegaron a Barcelona sin dinero. Sabaté entró en una tienda de tejidos del barrio de Gracia y se llevó 4.000 pesetas. Cuando, tres días después, obtuvo un botín de 700.000 en una "expropiación" al Banco de Vizcaya, esquina entre Mallorca y Muntaner, no dudó en regresar a la tienda y devolver al dueño las 4.000 robadas.
De entre todos los atracos realizados en 1956, que sumaron varios millones de pesetas, el más espectacular fue el de la empresa Cubiertas y Tejados. Un millón de botín. Eligió el 22 de diciembre porque calculó que estaría el dinero de la paga de Navidad. Acudió en taxi. Le mandó esperar en la puerta. Sus dos acompañantes se negaron a entrar al ver la cantidad de gente que había en el interior del moderno edificio con amplios ventanales que hacían todo lo de dentro bien visible. Finalmente les encargó que controlaran la planta baja mientras él subía a las oficinas, localizaba al cajero y cogía el dinero. La repercusión del atraco fue tal que la policía redobló esfuerzos. Se estrechó el cerco en torno a Sabaté. Y éste se quedó sin refugio. Así que un día, en la calle de Cartagena, se acercó a un hombre, le colocó la pistola en los riñones y le dijo: "Soy el Quico. Voy a subir contigo a tu casa. No tengo otro remedio". Se trataba de un matrimonio con una hija de 12 años. Sabaté les planteó que se iba a quedar dos días escondido y que de allí no saldría nadie en ese tiempo. El hombre le hizo ver que él y su esposa trabajaban y levantarían sospechas si no acudían a sus puestos. Sabaté lo aceptó, les hizo llamar al colegio de la niña para decir que estaba enferma y permitió que los padres se ausentaran. A los dos días, como prometió, se marchó de la casa. Se fue a Francia cruzando ríos y subiendo montañas.
Y llega diciembre de 1959, su último viaje. A punto de cumplir los 45 ha conseguido reunir a cuatro compañeros para la acción, tres de los cuales podrían ser sus hijos (uno, de 20 años). Los de su generación, los partidarios de la lucha armada, o han sido eliminados o hace tiempo que renunciaron a sus sueños. Para conseguir a éstos ha tenido que llamar a muchas puertas y no se ha percatado de que los servicios de información franquistas no son ya los de 1949. Así que éstos inician la operación para acabar con el máximo exponente de la guerrilla anarquista antes incluso de que él y su grupo crucen a pie la frontera. El despliegue de efectivos es gigantesco: 300, entre guardias civiles, policías y militares, se acantonan entre Besalú, Beuda y Albañá; se vigilan cruces de caminos, carreteras, entradas y salidas de pueblos. Dedican especial atención a las casas de campo aisladas y se presiona a campesinos, masoveros, leñadores y carboneros para obligarles a denunciar la presencia de desconocidos. Incluso el comisario Quintela se desplaza hasta Gerona desde su retiro gallego junto a su perro rastreador de raza, Bloodhound.
El 30 de diciembre, los anarquistas son vistos en las márgenes del río Manol, pero no son localizados hasta el día siguiente, el último de aquel año triunfal para el franquismo, al advertir que sale humo de la deshabitada masía Casot de Falgás. Un guardia civil a caballo se acerca y es recibido con disparos, pero se finge muerto y observa cómo cinco hombres huyen. Se establece un imponente dispositivo para evitar que Sabaté llegue a Barcelona. El 3 de enero, los fugitivos son localizados en una masía, en el Mas Clarà de Sarrià de Ter. La casa es rodeada por tres cordones de guardias civiles armados hasta los dientes que al ver aparecer a tres desconocidos abren fuego. Uno es herido de muerte; los otros dos consiguen volver a la casa; Sabaté ha sido herido en una pierna.
Al caer la noche, completamente cerrada, los fugitivos tratan de salir a la desesperada: sueltan una vaca del establo y dos de los anarquistas corren en dirección contraria, pero son abatidos al tropezar con el primer anillo del cerco. Sabaté, armado con su metralleta Thompson y un Colt, comienza a reptar cuando oye una voz cercana: "No disparéis, soy el teniente". La hace callar de un disparo y sigue reptando y repitiendo ese estribillo de "No disparéis, soy el teniente". Así logra atravesar los cordones de seguridad.
Al amanecer del 4, los civiles entran en la casa, detienen a los propietarios y matan a uno de los fugitivos allí agazapado. Hay cuatro cadáveres, pero falta Sabaté. Éste tiene tres heridas, un rasguño de bala en el cuello, un impacto en una nalga y la más grave en la pierna. Pero consigue recorrer 20 kilómetros hasta la estación de tren de Fornells y se sube a la locomotora de un correo. Ya han pasado más de 40 horas desde el inicio del cerco cuando los dos maquinistas se sorprenden al oír decir a aquel extraño que les apunta con un arma: "Soy el Quico y tengo que llegar a Barcelona". Le entregan bocadillos, pero le hacen ver lo imposible de su pretensión con aquel tren. En Massanet se cambia la locomotora de vapor por una eléctrica. Y Sabaté logra saltar de una a otra. A los nuevos maquinistas les pide que aflojen la marcha en Sant Celoni y se arroja en marcha.
Son las ocho de la mañana del 5 de enero y aún le faltan unos 50 kilómetros para Barcelona. Lleva más de dos días sin dormir y está extenuado y malherido. Llama a la puerta de la primera casa que encuentra y le pide a la mujer que le deje pasar para afeitarse y lavarse, pero ella se niega porque su marido no está en casa. Y tampoco tiene suerte en la segunda. Le abre un hombre joven y fuerte al que no le gusta nada su aspecto y cuando se da cuenta de que esconde una metralleta se lanza a por él. Los gritos del joven llegan a oídos del grupo que, ya alertado, patrulla el pueblo: un sargento de la Guardia Civil, un policía municipal y un somatén, Abel Rocha, que es el primero en llegar y da muerte a Sabaté con su "naranjero". Luego llega el sargento Martínez Collado y dispara varios cargadores contra el rostro del guerrillero hasta dejarle irreconocible.
El fin de Sabaté fue ampliamente publicitado y celebrado esos días, pero como el tiempo es un devorador insaciable, al cumplirse 40 años del suceso se colocó una placa en la misma calle en la que todo sucedió, que dice: "Aquí fou assassinat Quico Sabaté, guerriller antifranquista". Y al somatén Abel Rocha, todas las noches del 5 enero le hacen pintadas en la puerta de su casa llamándole "asesino".
Leer más...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)































